03 diciembre 2008

La historia Geológica de la Sierra Madre Oriental


Sus fósiles son la prueba más contundente de que el origen comenzó en el mar…

La historia geológica de la SMOr es sumamente interesante y cuya edad va desde el Paleozóico con la explosión de vida marina que promovió la formación de las llamadas plataformas calcáreas, pasando por el Cretácico dónde las plataformas calcáreas sufrieron movimientos violentos a causa de la orogenia Laramide, hasta el Eoceno inferior con la culminación de dicha orogenia, para finalmente formar la impresionante cadena de montañas que actualmente domina la orografía del noreste mexicano.

La SMOr durante la Era Paleozoica (hace 542 a 251 millones de años)

Comprende el periodo Cámbrico (542 – 488 ma), Ordovicico (488 – 443 ma), Silurico (443 – 416 ma), Devóncio (416 – 359 ma), Carbonífero (359 – 299 ma). Durante todo ese tiempo la vida marina florecía y los invertebrados provistos de conchas de material cálcico habitaban la zona tal como lo demuestra la existencia de fósiles; en el área que abarcaría la sierra. Por ejemplo los amonites fueron abundantes durante el Ordovícico-Silúrico (488- 416 ma), además en el Ordovícico aparecen los formadores de arrecifes como los corales tabulados, rugosos y crinoideos; pero no fue hasta el devónico cuando se convirtieron en los principales formadores de arrecifes, fue en ese mismo periodo que los gasterópodos y braquiópodos alcanzaron su máxima diversidad, por su parte los belemnites ancestros de los calamares y las jibias actuales surgieron en el Carbonifero y se extinguieron en el cretácico, los inoceramidos cuyas conchas medían casi 1,8 metros de longitud aparecieron durante el silúrico, mientras que durante el carbonífero aparecen por primera vez los foraminíferos, animales microscópicos perteneciente a los protozoarios que tenían conchas o caparazones calcáreos o silicosos, los cuales ahora forman parte de los microfósiles marinos. En ese mismo periodo hubo gasterópodos, caracterizados por desplazarse sobre un pie musculoso, portando la concha encima del cuerpo blando, también hubo bivalvos que se enterraban cada vez más profundamente en el sedimento para escapar los depredadores, o bien desarrollaron conchas muy macizas o espinas para disuadirlos, igualmente los braquiópodos quienes se parecían algo a las almejas, pero su anatomía era muy diferente, también foraminíferos y briozoarios, animales microscópicos principalmente coloniales, que crecían sobre las plantas sumergidas; su esqueleto estába formado de carbonato de calcio, construido con aspecto de pequeños hexágonos, también hubo crinoideos, llamados lirios de mar, fueron animales sésiles (que viven fijos en el fondo marino) que formaron auténticas praderas en los mares de la era Paleozoica, donde fueron muy abundantes.
Todo este tipo de fauna marina descrita , al morir, se precipitaban al fondo del lecho marino; su material blando se descomponía, no obstante sus conchas y caparazones formados de material calcáreo fueron depositadas sobre un basamento Paleozoico y Precámbrico, formando capas interminables de calcio y carbonatos que lentamente se sedimentaba, conformando así las plataformas calcáreas. Aún es posible encontrar aquellos vestigios que dejaron los animales marinos; se encuentran dispersos en toda la Sierra Madre Oriental, como por ejemplo:











Fuente:
  • Vega y Perrilliat. 1989. La presencia del Eoceno Marnino en la Cuenca de la Popa (Grupo difunta), Nuevo León, Orogenia Postypresiana. Instituto de Geología, UNAM.
  • The Paleontology Portal.