18 febrero 2010

Pobreza y conservación


La vinculación entre pobreza y biodiversidad no es una hipótesis nueva. Ya en los años 40 existía un creciente reconocimiento de que la conservación proporcionaba oportunidades para la generación de ingresos (turismo, comercio) que podían contribuir al desarrollo de la economía local en los países pobres.11 La Estrategia Mundial para la conservación de 1980, fue la primera en articular la conexión entre conservación y desarrollo, mientras que la Cumbre de la Tierra de 1992 propuso el concepto de la “triple línea base” (“triple bottom-line”) del desarrollo sostenible que abarca la sostenibilidad ecológica, social y económica. Sin embargo, el uso de la terminología sobre pobreza como encabezado en la literatura sobre conservación, es de reciente desarrollo12 y está relacionado con la prioridad que las agencias de desarrollo le han dado a la reducción de la pobreza (que por lo general parece sustituir a la prioridad dada al desarrollo sostenible) desde finales de los años 90.

En el World Development Report de 1980, el Banco Mundial describe a la pobreza como “una condición de vida caracterizada por la desnutrición, analfabetismo y enfermedad a niveles que están por debajo de cualquier definición razonable de decencia humana”. Un aumento del ingreso puede ayudar a combatir esta condición, pero no es el único medio para hacerlo. La pobreza también puede aliviarse proporcionando a los pobres el libre acceso a la asistencia médica, educación, agua, sanidad y otros; o aumentando la base del capital disponible para los pobres, incluyendo el capital ambiental, a fin de que estos ayuden al bienestar y el crecimiento económico. Por lo tanto, definiciones más recientes han tendido a ir más allá del enfoque en el nivel de ingresos. El Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la OCDE reconoce cinco dimensiones claves de la pobreza:

• Económica (ingreso, bienestar, trabajo digno);
• humana (salud, educación);
• política (empoderamiento, derechos, voz);
• socio-cultural (estatus, dignidad);
• protectora (inseguridad, riesgo, vulnerabilidad).

Al apoyar esta perspectiva multidimensional reconocemos que para muchas agencias oficiales y metas (nacionales e internacionales), la dimensión económica aún es considerada la más importante de todas e intentaremos tomar en cuenta este énfasis tanto como sea posible. También reconocemos que existe un importante debate en relación a la terminología sobre pobreza. Aun cuando muchos pueblos indígenas son usualmente caracterizados por la mayoría de las condiciones descritas líneas arriba, se niegan a ser clasificados como “pobres” pues ellos se consideran ricos en términos de capital natural y cultural. En contraste, muchos campesinos que poseen una importante cantidad de tierras se consideran pobres debido a la inseguridad en la tenencia de dichos recursos y a la falta de acceso a los procesos de planificación y a la justicia.


Según lo que entendemos por biodiversidad, basándonos en la definición del CDB es la “variabilidad entre organismos vivos de cualquier fuente, incluyendo la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas”) Al igual que con el termino “pobreza” no existe una única definición universal de lo que significa conservación o qué involucra. La palabra conservación es utilizada para referirse en forma variada a un enfoque sobre uso de tierras, objetivos de política, conjunto de valores o un enfoque para el manejo de la biodiversidad. En términos más amplios, conservación puede ser utilizada para definir el manejo de los recursos naturales renovables en el largo plazo. Sin embargo, el término ha venido a ser asociado con las actividades de las principales ONGs internacionales; y es, por lo general, sinónimo de protección o preservación de un selecto rango de especies y hábitats, usualmente amenazados, en lugar de referirse al manejo de recursos a gran escala. Es probable que las prioridades locales de conservación sean muy distintas a los conceptos internacionales, enfocándose en el uso directo de los valores de la biodiversidad y sus asociaciones culturales. Las diferencias entre doméstico y salvaje, el quid de la conservación occidental, también son menos significativas para muchas comunidades rurales que cultivan plantaciones forestales o recolectan alimentos en un amplio espacio.

A continuación se ilustran algunas de las diferencias entre percepciones internacionales y locales sobre la biodiversidad – y consecuentemente, en los enfoques de conservación.

Contraste entre las percepciones y prioridades internacionales y nacionales respecto a la biodiversidad

Percepción internacional

• Uso indirecto (servicios ambientales) y valores de no-uso (valores de opción y de legado) son preocupaciones primarias e.g. preocupaciones sobre amenazas a las especies en peligro tales como tigres, osos pandas y rinoceronte.
• Ideal de conservación, con o sin uso sostenible, por lo general asociada a la noción de “zonas salvajes”.
• Los beneficios y las prioridades del manejo de la biodiversidad son, por lo general, compartidos por la humanidad.
• Especies endémicas (especies que sólo existen en una zona determinada) y otras especies raras de gran valor.
• Enfoque en genotipos (información genética)
• La diversidad silvestre y la diversidad agrícola son tratadas de manera independiente.
• Enfoque de la biodiversidad en las áreas protegidas y salvajes.

Percepción local

• Valores de uso directo (que proporcionan una variedad de alimentos y otros usos) tan importante, o más, que los de uso indirecto y los de no-uso, y que los beneficios de uso indirecto centrados en la provisión de servicios locales de los ecosistemas.
• El ideal de uso sostenible, con o sin beneficios de conservación.
• Los valores de la biodiversidad tiene lazos inmediatos con el sentido de pertenencia a un lugar y a la propia cultura de las personas, y grupos específicos tiene prioridades especificas.
• Las especies amenazadas a nivel global no necesariamente son más importantes que otras especies.
• Enfoque en fenotipos (cualidades observables )
• No existe un limite claro entre la biodiversidad agrícola y silvestre.
• Enfoque en la biodiversidad de los paisajes de múltiples usos.

Desafortunadamente aún en la actualidad existe una ausencia generalizada de datos, información y conocimiento coherentes, así como de un debate informado, subyace en la actual desconexión y/o discordia entre aquellos que trabajan en la reducción de la pobreza y los que trabajan en la conservación de la biodiversidad (así como aquellos que observan las dinámicas de la conservación-pobreza).

Se identifican los siguientes problemas a resolver con el fin de vilcular la pobreza y la conservación y sobre todo crear iniciativas para combatir ambas:

• La aparentemente creciente división entre profesionales dedicados a la conservación y el desarrollo y los tomadores de decisión, sobre cómo –y si se debe- vincular la conservación de la biodiversidad con la reducción de la pobreza;

• La posible duplicidad de esfuerzos por parte de una serie de organizaciones que luchan individualmente con la dificultad de vincular conservación con alivio de la pobreza;

• La falta de un foro a través del cual los participantes provenientes de diversas disciplinas puedan participar de igual a igual, para compartir y analizar las experiencias emergentes relacionadas con la vinculación entre conservación y pobreza e identificar vacíos de conocimiento y necesidades de investigación.

Por lo tanto, otra de nuestras metas como personas deseosas de este cambio, es facilitar el aprendizaje respecto a la vinculación entre conservación y pobreza entre y dentro de los distintos grupos de interés, contribuyendo significativamente a reconstruir los puentes, proporcionando una plataforma para compartir conocimiento, debatir las hipótesis y construir consensos alrededor de las acciones claves.

Adaptado de: Roe y Elliott. 2005. La vinculación entre pobreza y conservación – Un marco conceptual