03 abril 2011

Cerro del Potosí, en la cima de la Sierra Madre Oriental


La cima de la Sierra Madre Oriental: El Cerro del Potosí, 3724 msnm aprox.
El Cerro del Potosí, es un isla biogeográfica más que fascinante. Su prominencia enmarca los polvosos valles de los alrededores de la cabecera municipal de Galeana, al sur del estado de Nuevo León, justo en las inmediaciónes de la subprovincia fisiográfica de la Gran Sierra Plegada. Y no es para menos, su particular forma y su altura de 3724 msnm aprox. lo colocan como la cima más alta del estado y del norte de México.

El Cerro del potosí fue escenario de múltiples cambios en la fisionomía de su flora, pues antes, durante el pleistoceno, término que deriva del griego πλεῖστος (pleistos "lo más") y καινός (kainos "nuevo"),  la tierra experimentó cambios climáticos que propinaron que extensos mantos de hielo glacial cubrieran las latitudes más elevadas del planeta, especialmente en el hemosferio norte, alternándose con épocas interglaciares en dónde el hielo se replegaba y abandonaba las áreas anteriormente cubiertas. America  sufrió 4 glaciaciones: Wisconsin, Illinois, Kansas y Nebraska respectivamente.

Por ende, se cree que las especies de afinidades más polares migraron junto con el hielo a zonas mas sureñas, colonizando las cimas de las montañas mas altas donde las condiciones permitieron su habituación y posteriormente al retirarse de nuevo los hielos a latitudes mas norteñas, éstas especies quedaron aisladas con una distribución restringida a las partes más altas bajo condiciones frías y favorables para su desarrollo. Tal es el caso de el ecosistema de la pradera alpina y subalpina, únicos por su rareza y por su escasa distribución en las cumbres de las montañas más altas de la sierra madre oriental, destacando el Cerro La Viga, Cerro La Martha y Cerro El coahuilón en Coahuila, y Cerro San Antonio Peña Nevada, Cerro El Viejo y por su puesto el más famoso El Cerro del Potosí en Nuevo León.

El Cerro del Potosí se ubica aproximadamente a 15 km al suroeste de la cabecera municipal de Galeana en el estado de Nuevo León. Se accede a su cima por el ejido 18 de Marzo, localizado en la base del mismo y desde donde se admira una panorámica especial del macizo montañoso. 

Allá arriba y aquí abajo, vista del Cerro del Potosí desde el ejido 18 de
Marzo, municipio de Galeana, N. L.
Al ir subiendo uno se percata de los terribles daños que dejó a su paso el tan famoso incendio del 98, año de intensa sequía en el norte de México, que causó la pérdida de muchas hectáreas de bosques maduros de oyamel (Abies vejarii), hayarín (Pseudotsuga menziesii), pino (Pinus sp.), encino (Quercus sp.) y madroños (Arbutus xalapensis).

Bosque de hayarín (Pseudotsuga menziesii).


Daños ocasionados por el incendio de 1998 en el faldeo norte del Cerro del Potosí.
El fuego arrasó hectáreas que antes estuvieron cubiertas con
bosques de coníferas principalmente.

Después del incendio se acomodó el material vegetal muerto para
prevenir el arrastre del suelo en las laderas desnudas.
Las prácticas de conservación de suelo consisten en la realización de acciones que impidan el arrastre laminar de las partículas que componen en suelo. Una vez que el suelo ha perdido su cobertura vegetal ya sea por acciones antropogénicas como los desmontes, la agricultura, el sobre pastoreo, las quemas prescritas o debido a los incendios naturales, éste queda descubierto y vulnerable a sufrir erosión por acción del viento o del agua de lluvia y en la sierra madre oriental, donde la capa de suelo es muy delgada y bajo ella queda solo la roca madre llamada litosol, es necesario llevar a cabo estas acciones de conservación pues sin suelo, la vegetación no podría volver a surgir y de esta manera los cerros pueden quedar desnudos por tiempo indefinido, sin posibilidad siquiera de captar agua para los mantos freáticos ni de mantener vida en ellos.

Acomodo de trincheras con troncos o morillos.
Práctica de conservación de suelo usada para retener el suelo en las cañadas,
las cuales están siempre más vulnerables a la erosión porque por ahí circula el agua de
las lluvias con mayor velocidad.
Los efectos del incendio realmente son aún visibles, pues los ecosistemas
semiáridos y templados a diferencia de los ecosistemas tropicales tardan muchísimo
más tiempo para regenerarse.
Conforme  nos acercamos a la cima es posible divisar el cinturón de montañas de la sierra madre oriental que parte el estado de Nuevo León en dos. Los pliegues de sierras son la razón por la cual esta subprovincia fisiográfica ha sido llamada la Gran Sierra Plegada.

Vista noroeste, al fondo en los valles se divisa la localidad de El Orito, Galeana, N. L.

De este lado de las montañas es muy aparente el fenómeno denominado sombra orográfica, la cual  es un fenómeno meteorológico asociado a la precipitación orográfica que se provoca cuando las corrientes de vientos alisios húmedos provenientes del Golfo de México se ven obligadas a remontar el obstáculo de la sierra madre oriental, descargando gran parte de su humedad en forma de lluvia en el lado de barlovento, es decir en la ladera norte de la sierra. Cuando el aire, ya seco, desciende por el lado de sotavento de la sierra, lo hace muy seco y solo permite el desarrollo de ecosistemas más secos.

El cinturón de montañas muestra claramente como las laderas sur de la
sierra presentan un clima más seco debido al fenómeno de la sombra orográfica o sombra de lluvia.

En Galeana hay dos atractivos naturales que cada año atraen a un sin numero de turistas y curiosos, uno de ellos es la Laguna de Labradores y el otro es una dolina colapsada llamada El Pozo del Gavilán, ambos visibles desde las partes altas del Cerro.

Desde el Cerro es posible divisar La Laguna de Labradores de un color
azul intenso y poniendo atención, en un plano más cercano se divisa el hundimiento del
famoso Pozo del Gavilán, único en Nuevo León por presentar una laguna y una caverna en su fondo.

Conforme nos fuimos acercando a la cima, nos fue posible observar más de cerca los estragos del incendio, y lo peor de todo es que arrasaron con las poblaciónes de un pino enano (Pinus culminicola) pariente del pino piñonero (Pinus cembroides), que es endémico de las cimas mas elevadas de la sierra madre oriental en nos estados de Coahuila y Nuevo León. No es de extrañarse la aparición de un pino tan especial en forma y tamaño, pues diversos estudios fitogeográficos sugieren que México es un centro de distribución del género Pinus en el mundo.

Pino enano (Pinus culminicola) sobreviviente del fuego, al fondo un pino negro o
pino de Hartweg (Pinus hartwegii).
 Poco antes de llegar a la cima, a unos 3600 msnm, están los bosques de pino negro (Pinus hartwegii. esta especie de pinoesta adaptada a vivir literalmente en las alturas a más de 2000 msnm, por ello se le considera como pino de "alta montaña", por ende solo lo podemos ver creciendo en las cimas más altas de Nuevo León como San Antonio Peña Nevada y por su puesto en el Cerro del Potosí. Se le llama pino negro por el color oscuro de la corteza del tronco.

Pinus hartwegii mirando al borde de la cañada, al fondo se divisa la
Laguna de Labradores.

Justo en transcición con el bosque de pino negro comienza la pradera sub-alpina con el denominado matorral de Pinus culminicola  que debido a su forma enana y ramificaciónes desde la base, el pino enano forma densos matorrales que aparentan alfombras creciendo al ras de las laderas. La pradera sub-alpina es una derivación de la pradera alpina y el matorral de Pinus culminicola, donde la desaparición de esta especie favorece el desarrollo de especies heliófitas en la pradera. Es un tipo de vegetación que solo crece a grandes alturas que rebasan los 3700 msnm. Las especies de mayor frecuencia son: Senecio loratifolius, Euphorbia beamanii y Juniperus zanonii, principalmente.

Pradera sub-alpina de  Pinus culminicola y Pinus hartwegii.
Al fondo se ubican los áridos paisajes del altiplano Neolonés, donde los
milímetros anuales de precipitación decaen dramáticamente en comparación con la llanura
costera al norte de la sierra madre oriental.

Detalle de un tronco y rama de Pinus culminicola.

Estróbilo de Pinus culminícola.

Entomofauna asociada a la protección que le confieren las hojas de 
Pinus culminicola.



Juniperus zanonii recientemente descrito (2010).

Esta especie de cedro Juniperus zanonii, es también  de porte enano, posiblemente
como adaptación a los perpetuos embates del viento helado en tan inhóspitos parajes sub-alpinos.
Ya casi en la cima el Cerro del Potosí. Aquí podemos observar la pradera
sub- alpina con matorrales de P. culminicola, y al fondo de la imagen la característica
torre de control de tráfico aéreo que se edificó en la parte más alta del cerro.

En la parte más alta y practicamente en la cumbre del cerro, se ubica la pradera alpina. Este tipo de vegetación es única para la región noreste de México, localizándose una gran cantidad de especies endémicas, raras, vulnerables y en peligro de extinción, tales como Lupinus cacuminis, Potentilla leonina, Arenaria oresbia, Astragalus purpusii, Senecio loratifolius, Euphorbia beamanii y Juniperus zanonii.



En la pradera alpina solo crecen especies de porte bajo como herbáceas y
gramíneas, algunas otras de forma arrosetada.
Potentilla leonina. Nótese las pubescencias que cubren sus hojas en pleno crecimiento, las necesita para este clima agreste de la cima.

Torre de tráfico aéreo en plena pradera alpina. Resulta inconcebible tal
edificación en un ecosistema tan frágil, escaso y representativo de las cumbres de la
sierra madre oriental. Y es de mencionarse que dicha zona es área núcleo de la ANP.
No obstante, para la mayoría el "progreso" es primero.
Torres de radio. Esta imágen muestra la transición entre el bosque de P. hartwegii,
la pradera sub-alpina con P. culminicola y la pradera alpina con herbáceas de portes bajos.
Y como si las torres fueran poca cosa, las vacas de algunos ganaderos
sumamente irresponsables y posiblemente ignorantes de la importancia del área,
dejan a sus animales pastar libremente en la pradera alpina.
Hace algunos años se extraía manganeso de un par de minas justo en la cima del cerro
en medio de la pradera alpina. Afortunadamente en la actualidad se encuentran clausuradas.
Cabe mencionar que en el año 2000 el Cerro del Potosí fue declarado legalmente como Área Natural Protegida por el gobierno del Estado de Nuevo León, desafortunadamente como ocurre en todo el país, las leyes ambientales no son suficientes para detener o al menos contrarrestar los daños ocasionados por las acciónes antropogénicas, pues aunque el incendio del 98 no puede atribuírse exclusivamente a un descuido humano, sin duda debió haber sido la causa principal de su aparición y aunado esto al establecimiento de torres eléctricas para abastecer de energías a las torres y antenas que están en la cima, será dificil volver a recuperar el estado natural que alguna vez ostentaron los bosques del cerro.

Lo más irónico es que esta área quemada pertenece al
Área Natural Protegida Estatal "Cerro del Potosí".
Manchones de Pinus culminicola sobrevivientes entre hectáreas quemadas que
no se han regenerado después de 13 años.
Mondos esqueletos al sol de Pinus culminicola.
La zona sureste del cerro también se encuentra dañada por el incendio.
Y es fecha que no existe una regeneración natural de los bosques de P. culminicola.
Tronco de P. hartwegii muerto en pie.
La ignorancia es el principal enemigo del Cerro.
Pues a pesar de que esta zona es un ANP y una isla biogeográfica de valor incalculable,
las actividades humanas llevadas a cabo en un marco de impunidad y desconocimiento,
han terminado por destruir gran parte de la vegetación en un periodo menor de 50 años.

Recomiendo ampliamente visitar la zona, asombrarse con los relictos de su vegetación, levantar la basura que se encuentre en nuestro camino y por su puesto interesarse en su conservación a través de la difusión de su importancia.