06 abril 2011

Nuevo León de mis montañas

Gracias por la foto IRH...

El estado de Nuevo León es a menudo caracterizado como un terreno vasto de horizontes áridos, con las galanas palmas yuca enmarcando cualquier casita de sillar en ruinas perdida en las inmediaciones estrujantes y polovrientas del fiero altiplano (recuérdeme un cuadro de Saskia Juárez), o que decir de los interminables y espinosos matorrales de anacahuitas, tenazas, gatuños y colimas con olor a los azahares de Montemorelos, de Terán, de Hualahuises o Linares en su singular llanura costera, pero Nuevo León esta acinturado, pues su parte media bien arrequintada se constriñe con un cinturón único de montañas plegadizas como el acordeón con el que se tocan sus redovas y chotices en las fiestas que duran días y donde la carne asada y el asado de puerco  no pueden vivir separados, así tampoco pueden faltar en Nuevo León las montañasy sus altos relices labrados de mil formas y texturas y aunque en múltiples ocasiones me he topado con que quienes no le conocen, ven a mi Nuevo León como un papelito amarillento y tierroso que sopla con brusquedad entre nopaleras, izotales y majadas ariscas de chivas, y aunque no hablan tan alejados de la realidad, ignoran que Nuevo León es de montañas y cañones, es de ríos cristalinos que brotan de entre las piedras mondas del cerro y que bañan con frescor paradisíaco los valles fértiles que se antojan en verano, acompañados del olor ineludible del carbón de mezquite con el que se asan los alimentos, el mezquite...esa plantita mágica, y que a menudo estos rios calmos irrumpen con toda su furia cada que un huracán les da poder, dejando al acordeón serrano empapado por meses y escurriendo poco a poco toda esa buena agüita que amable y gratuitamente colectó para nosotros, para que pudiéramos beberla y a menudo derramarla a borbotones, como si no hubiera un mañana...

No me sorprenden estos sujetos lejanos que pretenden volver abulico y gris el papel arrugado de color azul montaña de mi Nuevo León, no me sorprenden ni me inmutan, pues ya he quedado absorta en un ensimismamiento del cual no pretendo salir, pues los urbanitas de la "regia metrópoli"  me bofetean a diario en cuanto doy señales de cordura, realmente es digno de lástima que la mayoría de ellos, a pesar de tenerlas en frente al punto de manotearlas y arañarlas en su intento por vivir más alto, no logran siquiera a sentir el valor inexplicable de estas majas cumbres con las que se nos fue bendecidos, pues entre las adversidades de un árido altiplano al sur y una espinoso matorral al norte, los cañones de verdes encinos de nuestras magnificentes montañas acinturonadas que parten Nuevo León a la mitad, son verdad de Dios, un paraíso de vida en el cosmos.

...puedo asegurar sin miedo a equivocarme que aunque nos arrinconáramos en cualquier paraje inhóspito de tu geografía Nuevo León, no veríamos jamas ni un horizonte llano, porque en cualquiera de tus paisajes siempre está una sierra, cerro o loma, aguardando...