06 mayo 2011

El impacto negativo de los escaladores irresponsables en la vegetación

Esto ya es un tema viejo. La irresponsabilidad de la mayoría de los montañistas que acuden a los parajes de la Sierra Madre Oriental no aciertan a respetar la vegetación que crece en las montañas, ya no se diga en los relices del paraje La Huasteca, ecosistemas frágiles con flora de hábitos rupícolas que son usados erroneamente para "rapelear" y donde habitan especies nativas y bajo conservación como la noa (Agave victoriae reginae) o el recientemente descrito Agave albopilosa.



Esta es la nota:


Los escaladores de montañas están teniendo un impacto negativo en las plantas que crecen en los acantilados, asegura la BBC.


En áreas donde existe una intensa actividad de montañismo se deben poner en práctica planes de conservación de modo que algunos acantilados estén protegidos de escaladores, afirma la investigación publicada en la Revista de Ecología Aplicada del Reino Unido.

Las sierras de Jura de Suabia y Jura Francón son pequeñas cadenas montañosas en el este de Alemania y dos de las más importantes zonas de escalada del país. Pero también estas sierras son el último reducto europeo de la Draba azoides (conocida popularmente como draba o hierba panadiza), una rara y pequeña planta de flores amarillas o blancas que crece en los acantilados de piedra caliza, donde forma rosetas como amortiguador.

Para saber cómo la escalada en la zona estaba afectando a la planta, los investigadores Frank Vogler y Reisch Christoph de la Universidad de Ratisbona, Alemania, compararon el número y la distribución de la draba en ocho acantilados que se han sido muy visitados durante los últimos 50 años, y en otros ocho acantilados "vírgenes", de similar tamaño y aspecto.

Los investigadores también evaluaron el ADN de las plantas para saber si los escaladores habían afectado a su variación genética.

Cambios genéticos

Según la Sociedad Ecológica Británica, los investigadores encontraron que en los acantilados con activa presencia de escaladores, las plantas eran más pequeñas y menos numerosas en la pared del acantilado pero más frecuentes en el pedregal, que son los fragmentos de roca quebrada en la base.

"La escalada afecta negativamente a estas plantas de manera directa. La erosión por el uso de cuerdas de escalada, repisas, así como tomas de pies y manos, obviamente lleva a una disminución en la abundancia de la especie", afirma el doctor Reisch.

Las pruebas genéticas también mostraron las huellas de los escaladores. En los acantilados que han sido escalados existen mayores diferencias genéticas entre las plantas que viven a diferentes alturas que en los acantilados vírgenes, lo que significa que los escaladores no solo desplazan las plantas, sino que también se están moviendo sus genes por la roca.

Estos cambios genéticos podrían, a largo plazo, afectar la aptitud de las plantas para sobrevivir en un entorno al que se han ido adaptando por miles de años, asegura el estudio.

Montañistas ambientalistas

Básicamente este estudio propone que, para proteger la vegetación autóctona de los acantilados, algunos deben quedar fuera del alcance de los montañistas.

En países como el Reino Unido ya se toman medidas para minimizar el impacto de los escaladores sobre áreas protegidas.

El Consejo Británico de Montañismo (BMC, por sus siglas en inglés) explicó que ellos se aseguran de que sus miembros no ocasionen un impacto perjudicial en las áreas de escalada.

"Hay restricciones, como por ejemplo en áreas donde la vegetación es sensible a la escalada o en ciertas zonas donde anidan aves migratorias, entonces el acceso puede quedar prohibido", aseguró a BBC Mundo Tina Gardner, vocera de la organización.

"Además, los escaladores suelen ser muy conscientes de los problemas y bien informados sobre lo que pueden hacer para minimizar su impacto. De hecho muchos escaladores son expertos en conservación y vida silvestre", agregó la organización británica.

Debido a su inaccesibilidad, los acantilados se encuentran entre los pocos ecosistemas relativamente poco afectados por los seres humanos durante los últimos siglos.

Albergan una multitud de especies de plantas raras y en peligro de extinción y hacen una contribución importante a la biodiversidad regional.

Fuente: BBC Mundo

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Sé muy bien que los llamados "deportes extremos" son parte de una economía pujante que apenas comienza, pero si se comienza llevándola a cabo de una manera responsable no tiene porque afectar a la vegetación. 

Lo que yo propondría es:

  • Excluír totalemente las paredes con poblaciones de especies importantes como parte de las rutas de escalada por parte de las Autoridades Ambientales Locales.
  • Regular las actividades de este tipo de deportes, pues es muy común que existan un sin numero de empresas de ecoturismo no fundamentadas bajo la ley o en su defecto, no capacitadas para prestar este tipo de servicios, por lo que demás de poner en riesgo la integridad biológica de nuestras sierras, ponen en peligro las vidas de los paseantes.
  • Que Biólogos expertos en el tema capaciten a las empresas prestadoras de servicios ecoturísticos acerca de la importancia ecológica de los relices para las especies rupícolas.
  • Fomentar la importancia de los ecosistemas rupícolas para la conservación de sus especies a través de la educación ambiental.
  • Vigilancia por parte de las autoridades en las zonas de escalada.

Estas son algunas de las recomendaciónes que considero cruciales para asegurar la integridad de las paredes de nuestras sierras sin impedir el esparcimiento de la población  a través de los deportes extremos como la escalada y el rappel. Pero si vamos a hacer ecoturismo, que sea de la manera que menos impacte nuestra presencia.