29 mayo 2011

Historias de la Sierra


A menudo me pregunto porqué mi gusto hacia las montañas, creo que ha sido una mezcla de experiencias, sazonadas con el tiempo y cocinadas con el calor de vivir en una tierra tórrida siempre deseosa de resguardo entre murallas de vegetación y ríos mansos que bajan desde las altas cumbres. Pero también, por sus historias, su gente y su cultura.

Cuando estudiaba la secundaria, allá por 1997 - 1999, un compañero de antaño al cual aprecio mucho me prestó un libro llamado Mitos, Cuentos y Leyendas Regionales, Tradición oral de Nuevo León del Antropólogo Homero Adame Martínez. Un librito bastante particular e  interesante, digno de cualquier biblioteca norestense que fácilmente puedes conseguir en los blogs del autor: Mitos, leyendas y Tradiciónes de México. o Mitos y Leyendas de Homero Adame.

No recuerdo cuanto tiempo tuve en mis manos la preciada joya prestada llena de cuentos, leyendas, anécdotas etc. casi la mayoría de Linares, N. L., pues hasta donde yo se el autor vivió aquí su niñez y hasta llegó a trabajar para la Universidad Autónoma de Nuevo León. En fin, el libro me transportó a sitios que yo desconocía, imaginando situaciones que le dieron un giro de 360° a lo que conocía como: historias de aparecidos, o historias de miedo. 

Las historias de Homero Adame, la mayoría transcritas de las mismas palabras de los narradores, van más allá de las historias de miedo que a veces se cuentan, es un acerbo cultural irreemplazable en la vida de los pueblos norestenses, es una puerta a mundos olvidados, a los ayeres que se empolvan en un rincón, dando paso al futbol, las novelas y los videojuegos, como dice en algunas de las lineas de sus libros un narrador: los espantos se acabaron.

En verdad que me gustó tanto que le pedí a mi mamá que me lo comprara en aquel entonces en la librería Castillo, ubicada en una renombrada plaza comercial de Monterrey, y desde entonces tengo la pieza en mis manos, invaluable, y son acaso ironías de la vida, que los pasajes de sus cuentos revividos en mi mente de aquellos años de secundaria, allá se quedaron, porque ahora con todo y que ya casi tengo un año de vivir aquí en Linares, nada es igual a lo que algún día leí. Como dicen entonces, los espantos se acabaron.

Les dejo aquí una de las historias que más me gustan y que creo yo, influyó en el gran cariño que le tengo a la Sierra Madre Oriental:

ATRAPADOS EN VISIONES

Existe mucha gente, tanto de la sierra como de los valles, que platica de ciertas visiones, sitios fantásticos donde cualquiera se puede quedar atrapado por una eternidad. Dichos lugares son como mundos paralelos, irreales, pero para quien los ve son totalmente reales mientras la visión dure.

Comoen muchos casos generalmente escuchamos historias de alguien que conoce a alguien que le pasó un suceso extraordinario. en esta ocasión, sin embargo, tenemos una narración de primera persona, de alguien que asegura haber tenido una experiencia surrealista.



Cosas raras si pasan. Hay mucho rollo en todo esto y como que no quieres creer, pero cuando a ti te pasa cambias tu modo de ver las cosas y tienes la seguridad de que si hay cosas inexplicables.
Te voy a platicar lo que nos pasó una vez que fuimos a la sierra a traer un material para hacer unas mesas. Salimos bien temprano en la camioneta y llegamos a un lugar bien bonito. Yo andaba con mi primo y con el señor que conocía el lugar de donde siempre sacaba el material: raíces de troncos y cosas así. Bien bonitos.
Entonces llegamos y empezamos a caminar. Mi primo y yo nos metimos por un caminito, mientas el señor seguía buscando por ahí. Y que crees?, que llegamos a un arroyo bien padre que tenía un charquito que hasta se antojaba para nadar. Aunque era temprano ya hacía un poco de calor, así que yo me lavé las manos y me remojé la cara, y mi primo también.
Luego seguimos caminando y yo veía cosas raras, o no sé, a lo mejor nomás me las imaginaba. Pero hasta se escuchaban voces y cantos que no se oyen por estos rumbos.
De rato nos reunimos con este señor y seguimos buscando la madera. Encontramos la que queríamos y, bueno, para sacarla estaba en chino. Pero como pudimos, arrastramos entre los tres algunas raíces y luego las llevamos a la camioneta.
Para esto ya se nos había pasado buena parte del día, y como el calor estaba de la fregada, pues se nos ocurrió ir al charquito para darnos un chapuzón. Y que crees? llegamos al mismo lugar donde habíamos estado en la mañana y nada, no había ni arroyito, ni charquito, ni nada. El lugar era el mismo pero estaba bien seco.
Le contamos al señor este lo que nos había pasado. El nos dijo que no era raro, porque él sabía de buena fuente que en la sierra pasan cosas que la mente de uno no comprende.
No me acuerdo bien como lo puso, pero creo que dijo que hay veces que cuando llegas a la sierra antes del amanecer, la sierra te envuelve con su energía y puedes entrar como a otra dimensión, y con eso ves cosas que normalmente no verías. Pero aunque suene muy bonito, la cosa no es tan fácil como parece, pues hay veces que te metes en una visión y te puedes quedar atrapado por quién sabe cuanto tiempo. También dijo, que muchas veces tienes que esperar hasta que se abra la puerta de esta dimensión para regresarte acá. Esta grueso, no?
La verdad yo no sé mucho de esto, pero de que vi cosas y oí cosas, eso si me consta. Pero lo bueno es que tuvimos suerte de no quedarnos atrapados como nos dijeron, aunque, bueno, a lo mejor eso no es cierto.