16 septiembre 2011

Encinares tropicales de la Sierra Madre Oriental



Generalidades

Puig lo llama bosque esclerófilo tropical haciendo alusión a la textura rígida de las hojas de los encinos, el término esclerófilo proviene de los vocablos griegos sclero (duro) y phyllon (hoja) y se usa para dirigirse a las plantas de hojas "tiesas", coriáceas, de cutícula gruesa y el término tropical hace alusión al régimen bioclimatico de esta comunidad vegetal sumamente interesante.

El término de encinar se justifica por el hecho de que una especie de encino, el Quercus oleoides, raras veces dos (Q. sororia y Q. glaucescens), es dominante. 

La vertiente del Golfo de México es conocida por su exuberante vegetación conformada por selvas, manglares, vegetación riparia, palmares y pantanos, ecosistemas típicos del trópico, sin embargo también se encuentra un tipo especial de bosque de encinos, vegetación típica neártica, de climas templados pero aquí sobre la llanura costera, en clima cálido y rodeados de selvas y otras comunidades tropicales.

Este ecosistema tan especial de la sierra madre oriental se presenta en forma de fragmentos desde Tamaulipas hasta Puebla, siempre como comunidades aisladas a menos de 800 metros sobre el nivel del mar y no esta representado más que en la vertiente Atlántica. Hasta el presente Q. oleoides no ha sido señalado en la costa pacífica. En la Huasteca, los bosques de Q. oleoides son doscontinuos y se encuentran en condiciones ecológicas muy diversificadas. Es posible reagruparlos en cuatro conjuntos geográficos:
1. El más importante esta situado al borde inmediato de la costa, y se extiende de manera mas o menos continuoa, de Punta Jerez, Tamaulipas a Tuxpan, Veracruz. Después de una interrupcion se vuelve a encontrar este mismo bosque en torno a Tecolutla y hasta Nautla, Veracruz. constituye una franja mas o menos paralela a la costa del Golfo, con un máximo de unos 10km de ancho. En Veracruz se encuentran pequeños bosques aislados al norte de Tepetzintla, una franja discontinua de mayor importancia cercana a Comapa, Xalapa, Actopan y Laguna Verde, un relicto entre el Puerto de Veracruz y Alvarado, y como pequeños manchones aislados entre Acayucan y Soteapan hasta Playa Vicente. Gómez Pompa (1966) describe los encinares de Misantla, Colipa y Nautla, en Veracruz, desarrollándose en la costa sobre suelos arcillosos y derivados de rocas basálticas.

2. El segundo conjunto comprende los bosques del norte de la sierra de Puebla, unicamente situados sobre las mesas basálticas y no sobre las colinas calcáreas que ocupan afloramientos ígneos que se presentan en forma intermitente y de pequeñas islas biogeográficas en medio de la selva mediana perennifolia en las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla; estos bosques incluyen especies de selva tales como Ficus glaucescens, Sapium lateriflorum, Tapirira macrophyla y Alchornea latifolia. Están unidos al substrato, de modo que son discontinuos. Es posible relacionar los bosques esclerófilos de las mesetas basálticas de  Huautla, Huazalingo, Calnali y San Felipe Orizatlan del norte de Hidalgo, con los de los alrededores de  Tamazunchale, al sur de San Luis Potosí.  

3. Otros bosques de Q. oleoides están situados al este de la pequeña sierra de Tansabaca, en los límites de los municipios de Tamasopo y Aquismón, del estado de San Luis Potosí sobre suelos arcillosos rojos o amarillos que en ciertas condiciones pueden incluir especies típicas de selva como Brosimun alicastrumBursera simaruba, Carpodiptera ameliae, Ceiba pentandra, Dendropanax arboreus, Tabebuia rosea, Zinowiewia integerrima y Zuelania guidonia.

4. Finalmente, el último conjunto de bosques esclerófilos tropicales esta situado al norte de Aldama, Tamaulipas, sobre rocas volcánicas del Cuaternario. Q. oleoides tiene una fisionomía y una ecología muy diferentes  de las que posee en las anteriores regiones.
A pesar de las diferencias estructurales, fenológicas, florísticas y ecológicas que existen entre esos cuatro conjuntos, la gran dominancia de Q. oleoides  permite que se reagrupe en una misma formación. Un estudio más profundo debería permitir distinguir en esta formación agrupaciones  particulares (xérico, higrófilo, etc.); sin embargo, la realidad de los bosques de Q. oleoides permanece en su complejidad.

Origen
El bosque tropical esclerófilo (Quintero, 1974) o encinar tropical se considera que es un tipo de vegetación de origen templado que logró ajustarse a las condiciones climáticas cálido húmedas de las zonas bajas de latitudes tropicales. Es posible que estos encinares tuvieran un papel relevante como refugio florístico y faunístico durante el Pleistoceno (Prance, G.T. 1982 ). Estas comunidades arbóreas sobrevivientes del Pleistoceno, se comprende que debido a las bajas temperaturas durante la última glaciación se pudieron desarrollar a bajas altitudes y latitudes, inclusive hasta Costa Rica, pero al término de la glaciación solo sobrevivieron comunidades aisladas, las cuales se terminaron adaptando al clima cálido de la planicie costera del Golfo. Cabe notar que Sarukhán (1968) y Sousa (1968) señalaron esta posibilidad debido a la conexión que presentan estos encinares tropicales con encinares de zonas más altas, donde también se presentan las especies de Quercus de los bosques tropicales.

Ecología

La amplia distribución del bosque tropical esclerófilo entre los paralelos 20° y 23°, en variadas condiciones edáficas y bioclimáticas, indica que no son estrictas sus exigencias  ecológicas. 

Los Bioclimas

Los blioclimas de los bosques de Q. oleoides presentan afinidades con los del bosque tropical medio subperenifolio, del bosque tropical bajo caducifolio, del bosque espinoso bajo caducifolio. No parece necesario detallar todos los bioclimas, pero conviene indicar los tipos bioclimáticos extremos entre los que podría desarrollarse.
Al norte, o sea en la región mas seca, el bioclima es tropical subseco, muy cálido en la llanura, con temporada seca larga. Corresponde al clima de la estación de Aldama, Tamps. alt. 90 m, T=23°5, P=620mm, tf=18°, Ms=8. Al sur, en condiciones más húmedas, hay un bioclima tropical subhúmedo, muy cálido de llanura, con temporada seca corta: estación de Tuxpan, Ver., alt. 14 m, P=1320 mm, T=24°5, tf=19°; Ms=3. Los caracteres bioclimáticos generales de este bosque van a oscilar entre los siguientes valores:

a) Temperatura media anual de 23 a 25° C
b) Temperatura del mes más frio de 18 a 20°C
c) Precipitaciones promedio anuales de 600 a 1500 mm
d) Número de meses secos de 2 a 8
De ello se pude concluir que Q. oleoides es poco sensible a las variaciones estacionales  de las precipitaciones y de la duracion de la temporada seca. En cambio la temperatura del mes más frio puede ser el factor bioclimático limitante pues en todos los casos es superior a 18°C.

Suelos

En efecto, el factor edáfico es el que determina el cambio de vegetación, cuando bajo un mismo clima se encuentran los bosques medios subperennifolios, bajo caducifolio y esclerófilo. Los suelos del bosque esclerófilo pertenecen a cuatro tipos principales: arenosos, vertisoles, ligeramente ferralíticos, litosoles; pero en realidad, presentan siempre condiciones extremas de hidromorfía o de xericidad, que limitan la competencia de las demás especies.

Los suelos donde pueden presentarse estos bosques pueden ser suelos aluviales muy antiguos, formados del arrastre de cenizas volcánicas, con abundante grava cuarzosa en forma de cantos rodados, y se sitúan en las partes altas de lomeríos donde el drenaje superficial es muy fuerte. También se establecen en suelos derivados de materiales ígneos rocosos o cenizas, de tipo extrusivo o intrusivo, que se presenta en forma de mesas emergidas entre material calizo frágil, como puede observarse en la planicie costera del norte de Veracruz y las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla, así como en San Luis Potosí e Hidalgo. En estas circunstancias los suelos pueden ser negros, arcillosos, someros, que sobreyacen a rocas basálticas o lateralíticos indiferenciados profundos y rojos, igualmente derivados de ceniza volcánica, el otro tipo es arenoso y de origen reciente, en planicies costeras de la zona de Tampico, Tecolutla y Nautla, en la zona del Golfo Norte (Pennington y Sarukhán, 1998).

Estructura y fisionomía

La estructura y la fisionomía del bosque tropical esclerófilo dependen principalmente de dos factores, antrópico y edáfico. Muchos de estos bosques densos y pluristratas están, en efecto, frecuentemente perturbados por la acción del hombre, y transformados en bosques claros.
Si no se consideran más que las formaciones climáticas, con exclusión de los bosques secundarios perturbados, se distinguen dos tipos:
1. Por una parte, los bosques claros, situados en la región 4 sobre los litosoles bien drenados. su recubrimiento varía del 40 al 60%. No hay más que un solo estrato arbóreo bajo (de 5 a 7 m), un estrato arbustivo y un estrato herbáceo; muy pocas lianas y epífitos. En este tipo, Q. oleoides no es la unica especie dominante, Bursera simaruba es codominante. La flora comprende elementos del bosque bajo espinoso caducifolio. Se trata de un grupo ecológico xérico.

2. Por otra parte, los bosques densos localizados en las demás regiones, principalmente en la primera, sobre suelos mas o menos hidromorfos. Tienes dos estratos arbóreos: alto (20 - 25 m) y bajo (8-12m), un estrato arbustivo, un estrato herbáceo, lianas y epífitos. El recubrimiento es de un 80 a un 100%. Q. oleoides es frecuentemente el único dominante. Las demás especies arbóreas tienen un coeficiente de abundancia - dominancia francamente menos elevado. Son comunes a los bosques tropicales caducifolios y a los subperenifolios. 
El 55% de las especies arbóreas de rellenos son perennifolias y el 45% son caducifolias. La floración se produce en el 60% de los casos antes o a principios de la temporada de lluvias es decir entre diciembre y junio. Para el resto, la floración se produce durante la temporada de lluvias.

Importancia

Debe destacarse también su papel ecológico preponderante, pues los bosques de encino resultan ser excelentes biomejoradores edáficos, ya que propician el desarrollo y el rejuvenecimiento del suelo a causa de la incorporación constante de hojas y permiten un control natural así como eficiente de la erosión, siendo también buenos retensores de suelo evitando desplazamientos en las pendientes. Asimismo, evitan el abatimiento de los mantos acuíferos, la desecación y azolve de presas, así como tolvaneras, entre otros aspectos de índole ecológica. Poseen resistencia como barrera ante huracanes y vientos fuertes, ya que son árboles muy robustos y fuertemente anclados al suelo. Y por si eso fuera poco, estos árboles constituyen un alto potencial de atractivo paisaje escénico, en donde numerosas epifitas como las orquídeas, las bromelias, anturios, peperomias e inclusive hasta cactáceas crecen en los encinos del bosque, además de mantener en el sotobosque otras especies interesantes como cícadas (Dioon edule, Zamia inermis y Z. loddigesii, las dos primeras en peligro de extinción), palmas (Sabal mexicana, Acrocomia aculeata, Chamaedorea elegans) y dioscoréas; en suma, en los encinos se conforman importantes nichos ecológicos de los ecosistemas.

Los encinares tropicales son muy importantes para la fauna, son fuente de alimentación ya que sus bayas son devoradas por una gran cantidad de mamíferos como cotuzas, pecaríes, venados, ardillas, ratones, cerdos, etc., y por las aves, algunos de estos animales también encuentran en los encinos sitios ideales para anidación, reproducción y caza. Al estar inmersos entre ecosistemas tropicales exuberantes mantienen estrecha relación con la ecología de dichos ecosistemas, funcionando como corredores y hábitat de la fauna. Una característica peculiar de estos bosques es que suelen mantener humedad en el suelo durante todo el año, además la humedad obtenida de la niebla en épocas de sequía mantiene el sotobosque con gran variedad de hierbas y epífitas, excelentes microhábitats para anfibios y reptiles, por tanto la mayoría de las especies faunísticas (inclusive aves) no tienen que migrar a otros sitios, manteniendo una abundancia y diversidad relativamente constante a lo largo del año a causa de la disponibilidad de especies base de la cadena trófica (Prance, 1982).

Problemática

Por las características de su madera, los bosques de encino han sido muy explotados con fines forestales para la extracción de madera, para la elaboración de carbón y tablas para el uso doméstico, lo cual provoca que este tipo de vegetación tienda a fases secundarias las que a su vez sean incorporadas a la actividad agrícola y principalmente pecuaria (Rezedowski, 1978). Una vez talado el bosque de encinos, su recuperación es difícil puesto que al ser de crecimiento lento suelen establecerse primero las especies ruderales y de rápido desarrollo de las selvas o pastizales aledaños, impidiendo la recuperación del bosque original. En el caso de incendios forestales o quemas periódicas debido a la roza la recuperación del bosque es aún más difícil ya que aparte de los problemas anteriores, el fuego destruye los hongos micorrízicos del suelo dificultando el crecimiento de nuevos encinos o la regeneración de árboles a partir de los tocones, además de reducir la fertilidad natural del suelo al volatilizar los compuestos nitrogenados. Esta pérdida promueve que en encinares deforestados se formen acahuales de selvas, este cambio afecta gravemente a poblaciones faunísticas vulnerables, con baja movilidad y alta dependencia del encinar tropical, como algunos reptiles y los anfibios del bosque en general. En otros casos, la perturbación intensa de los encinares tropicales produce una vegetación típicamente sabanoide con una drástica degradación de suelos.

En la Huasteca, los suelos de encinares tropicales se han utilizado para cultivos extensivos de caña de azúcar. Actualmente la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la biodiversidad (CONABIO) ha determinado dos importantes regiones terrestres prioritarias que presentan este tipo de bosques, una en la región tamaulipeca y la segunda en el centro de Veracruz, las cuales presentan problemas comunes de deforestación y transformación a pastizales o sabanas debido principalmente a la actividad agrícola y ganadera.

Siendo México el país con mayor diversidad de encinos en el mundo, poco conocemos sobre la biología, ecología, etnobotánica, y menos aún, sobre el aprovechamiento sustentable de este útil y valioso ecosistema que es el bosque tropical de encino.