18 diciembre 2011

Las tradiciones navideñas mexicanas y el uso de la biodiversidad

La navidad es una tradición religiosa de orígenes cristianos celebrada en nuestro país desde la época de la conquista espiritual, cuando los evangelizadores llegaron a la Nueva España, y en su afán de difundir la religión católica buscaron aprovechar puntos de contacto que facilitaran la conversión de las etnias nativas de habitaban las latitudes de lo que ahora es México.
Los integrantes de todas las etnias, se vieron influenciados por la doctrina católica debido a que según las enseñanzas de Jesucristo, en todos los rincones de la tierra debían conocer el evangelio para ser portadores de la fe y la civilización, lo cual resultó ventajoso para el despótico Imperio Español quienes justificaron en todo momento sus acciones expansivas en el derecho divino y la enseñanza de la fe católica para que ellos denominaban erróneamente "infieles".

Las primeras órdenes evangelizadoras en arribar fueron la Orden de los Franciscanos en 1523, llegaron 200 dirigidos por Pedro de Gante, Juan de Tecto y Juan de Aora. Los Franciscanos se establecieron en lo que ahora es Michoacán, Puebla y la Sierra Gorda de Querétaro. Un Franciscano digno de mención fue Juan de Zumárraga, el primer obispo de México, quien impunemente destruyó las creencias de los pueblos autóctonos, así como muchos templos y códices, jugando un papel crucial en la aparición de la Virgen de Guadalupe. 
Escudo Franciscano

Escudo Dominico.
Escudo Agustino
En seguida, en 1526 arribó la Orden de los Dominicos y establecieron sus misiones en Oaxaca y Chiapas.

Posteriormente en 1534 llegó la tercera orden en importancia, la Orden de los Agustinos, quienes se extendieron por la Mixteca, Guerrero, la Huasteca Potosina y Veracruzana y unos años después a Michoacán.

La imposición de las creencias católicas en una latitud multicultural y biodiversa dio como resultado un sincretismo que no tiene igual en el mundo, el intercambio cultural colisionó dejándonos un legado digno de admirar y preservar.

Por ejemplo, el día que los aztecas celebraban el nacimiento de Huitzilopochtli coincide con la época de Navidad. Estos días los tenochcas llevaban invitados a sus casas y les ofrecían tzóatl lo que hoy conocemos como “alegría” (dulce de amaranto). Así, de alguna manera, “fusionaron” tradiciones cristianas con costumbres festivas que dieron un buen resultado.
Alegrías de amaranto.

Las posadas surgieron de las celebraciones de las Iglesias para instalarse en las calles y plazas durante el período virreinal, haciendo alusión a los sitios donde los peregrinos y andantes tomaban asilo al caer la noche. Por ende, al anochecer se recreaba la situación de angustia por la que pasaron José y su esposa María cuando venían huyendo del ejército de Herodes rumbo a Egipto precisamente buscando posada en el camino, en dónde fueron rechazados varias veces hasta que finalmente se les permitió quedarse en un establo en donde nació su hijo Jesús. Por ende la tradición dicta que un grupo de personas representando a los "Santos peregrinos" debe recrear la historia pidiendo "posada" con una letanía católica a base de coros y cantos acompañados de velas, en dado caso en varias casas les niegan la posada, pero previamente electa debe estar la casa en donde se les dará asilo y habrán de realizar la celebración con piñata, dulces, ponche y tamales. 
La celebración de la Posada.

Por su parte la piñata fue traída de China a Europa en el siglo XII gracias a Marco Polo, donde los catequistas aprovecharon esta costumbre depurándola y adornándola con símbolos bíblicos como la lira de David, la estrella de Belén o la rosa de Jericó, todo con vistosos colores.

De Europa, la piñata fue traída a México, en dónde su colorida figura representa a satanás quién embauca y atrae, además se le añadieron los siete picos o siete pecados capitales, la venda en los ojos que representa la fe con la que se lucha y el palo de colores para romperla representa la virtud que vence al mal para recibir la recompensa de los dulces. Dentro de ella se colocaban dulces, frutas y semillas, atrayendo de forma particular a los niños indígenas en las festividades religiosas.

Las frutas mayormente usadas para dicho propósito han sido la mandarina, la naranja y la caña, por su parte las semillas de cacahuate también han sido cruciales. Las tres primeras son de origen hindú, mientras que los cacahuates son de orígen sudamericano y antes de la llegada de los Españoles ya eran consumidos por los habitantes locales quienes lo llamaban con el nombre náhuatl de cacahuatl. 

El nacimiento es una tradición excepcional y merece una mención a parte. La representación de Jesús, María, José, el pesebre resguardado por el burro y el buey, los pastores que traen obsequios humildes, los reyes que llegan del lejano oriente con regalos para el niño Jesús, es una tradición que se celebra desde la llegada de los primeros misioneros cuando trajeron sus finas figuras de Europa para representar el Nacimiento de Jesús, no obstante las manos artesanas mexicanas le dieron un toque especial convirtiéndolo en un arte popular que perdura hasta nuestros días pues en cada región de México se le elabora de manera particular.

Aquí en México se le han agregado elementos únicos que lo han convertido en un arte propio.

El paixtle 

Es bien sabido que el nacimiento debe de ir sentado sobre una cama de paixtle, pashte o simplemente heno, el cual proviene de una planta que nace abundantemente en los bosques de encino-pino de la Sierra Madre Oriental y por su puesto en muchas sierras de México. Pertenece a la familia de las bromeliaceas y su nombre científico es Tillandsia usneoides, y es una epífita, esto significa que su ciclo de vida ocurre creciendo sobre otra planta pero sin aprovecharse de sus recursos, como sería el caso de las parásitas. El paixtle crece sobre los troncos de los encinos y sus ramitas van colgando como barbas que le dan un toque especial a los árboles en donde crece. Es fácil de obtener y actualmente hay leyes que regulan su aprovechamiento, sobre todo en estas fechas decembrinas que se cotiza muy bien para adornar los nacimientos de todo México.

Las siemprevivas

Tambien llamadas uña de la virgen o flor de peña, las crasuláceas son un grupo de plantas pertenecientes al género Echeveria con 393 especies, es nativo de México hasta el noroeste de Sudamérica y fue nombrado en honor del artista botánico mexicano del siglo XVIII, Atanasio Echeverría y Godoy.

Estas plantas son sumamente populares como plantas ornamentales y se les puede ver creciendo en abundancia en los patios de muchas casas mexicanas. Por su particular forma arrosetada, en estas fechas las siemprevivas en macetas pequeñas inmersas en el paxtle engalanan muchos nacimientos figurando el toque mexicano al asemejar magueyes miniatura. No faltan tampoco al rededor de los altares a la Virgen de Guadalupe y son vendidas en cantidad en los mercados durante la época navideña.

Estas especies crecen en la sierra y se asocian a las paredes rocosas en donde se enclavan y obtienen sus nutrientes, son fáciles de ver y en muchas zonas rurales se extraen directamente del medio para adornar los nacimientos. Es fácil reproducirlas y son especialmente susceptibles a la humedad excesiva, por lo cual son bastante resistentes a la hora de servir como adornos.

Los nopalitos y cactus

Otro toque especial de los nacimientos mexicanos es sin duda la presencia de los cactus y los llamados nopalitos. Es bien sabido que las cactáceas tienen su origen en América, por ende, aunque Belén se ubica en una zona desértica, no hay presencia de cactáceas. Dicha situación no fue suficiente para impedir que la fusión de culturas permitiera darle rienda suelta al imaginario local, añadiendo magueyitos y cactus a los nacimientos que hoy adornan nuestros hogares.

En cualquier mercado es posible hallarlos, no solo especies mexicanas, sino sudamericanas, la mayoría de ellos los venden en la mitad de una lata de aluminio y les colocan florecillas secas pintadas de vivos colores fosforescentes que atrapan la atención de cualquiera, y quién no quiere uno de estos vistosos adornos en el nacimiento?

La fauna mexicana


Es también cuestión hilarante la añadidura de fauna mexicana a la recreación de una noche en los desiertos de medio oriente. No falta pues encontrar por ahí el guajolote, el venado y hasta el armadillo.

El guajolote en la cena de noche buena


Actualmente la cena de noche buena ha tenido un repunte en la elección de la carne de pavo como la protagonista. El pavo o mejor dicho cócono o guajolote, es un ave americana cuyo nombre científico es Meleagris gallopavo que habita en el bosque de pino-encino en las sierras templadas del norte de México. Es un ave que fue domesticada por nuestros ancestros americanos y su carne ya era consumida incluso antes de la conquista española e inglesa pues los aztecas y los tarascos criaban muchas de estas aves y las usaban para pagar tributo a sus reyes y la economía de los habitantes de la sierra se basaba en el cultivo del maíz y en la cría de guajolotes. El guajolote era también una de las presas más codiciadas por los cazadores, pues realmente ponía a prueba su habilidad.

En 1521, cuando Hernán Cortés llegó a México, los indígenas ya habían domesticado el ave y la denominaron pavo en razón de su semejanza con el pavo real, originario de Asia, fue entonces que el guajolote viajó a Europa en donde hacia 1531 ya se veían prosperar las primeras granjas de pavos en Europa, que por su tamaño y fácil preparación se convirtió en el platillo principal de estas fechas.

La flor de noche buena

Esta especie del género Poinsettia y de nombre Cuetlaxochitl, del náhuatl Cuetlahui que significa marchitrse y Xóhitl, flor ” flor que se marchita” es originaria de México y fue cultivada por los antiguos mexicanos y actualmente simboliza la Navidad, ya que florece únicamente en esta época. En el México prehispánico se usaba como planta medicinal que ayudaba a las madres a tener suficiente leche, o en forma de cataplasmas para aliviar enfermedades cutáneas. También era el símbolo de la "nueva vida" a la que ingresaban los guerreros muertos durante una batalla. Desde el siglo pasado fue adoptada en Europa, cuando en diciembre de 1899 la Basílica de San Pedro en El Vaticano fue adornada con encarnadas flores de Nochebuena.
 La nueva navidad


Las anteriores tradiciones surgieron a partir de una fusión de culturas que perduraron a través de darle valor a lo propio. Quizá antes de la llegada de los españoles los antiguos sufrieron la pérdida de sus propias visiones espirituales y vieron reemplazadas sus costumbres por esta fusión de la que hemos hablado, que si bien mezcló elementos de muy distintos orígenes, resaltaron la diversidad natural y cultural de la que goza México,  utilizándola de muy distintas formas. 
Sin embargo, la nueva cultura navideña capitalista basada en las reglas de consumo que dicta el sistema mercantil,  ha estado bombardeando nuestras raíces mestizas con la misión de fomentar el intercambio masivo de obsequios con la promesa de demostrar cuanto amor sentimos hacia los demás, sin importar si el obsequio se da por simple compromiso, si el obsequio no acierta en los gustos del que lo recibe, o si el obsequio no es más que un objeto cuya producción involucró grandes cantidades de energía, de mano de obra o de recursos naturales. La nueva navidad es comprar, comprar y comprar...
Esta nueva oleada navideña global, vestida de rojo, millones de foquitos de colores y derroche garrafal, está dejando de lado nuestras antiguas costumbres, que si bien resultaron de un choque cultural tremendo, permanecieron inmutables y nunca fomentaron el consumo desmedido de los recursos, hasta ahora, donde todo está susceptible a ser parte del sistema de mercado...