05 enero 2012

Coloquio sobre Respresentaciones Sociales en la Sierra Madre Oriental, UVI Ixhuatlán de Madero, Veracruz. Día 1

11/11/11



Hace unos meses dediqué una entrada a promocionar el 2º COLOQUIO INTERNACIONAL Y 3º NACIONAL SOBRE REPRESENTACIONES SOCIALES EN EL AGRO. DEDICADO A LA SIERRA MADRE ORIENTAL, organizado por la Facultad de Sociología Rural de la Universidad de Chapingo, con sede en la Universidad Veracruzana Intercultural de la Huasteca, que pertenece a la Universidad Veracruzana, en el hermoso municipio de Ixhuatlán de Madero, en pleno faldeo de la sierra del norte de Veracruz, colindando con Hidalgo y Puebla.  

En verdad una chulada de lugar. Curiosamente di con la información de este coloquio a través de la página de Facebook del Instituto Tecnológico de Huejutla, Hidalgo, en donde alguno de sus seguidores, no recuerdo su nombre, lo mencionó y como leí que era sobre la Sierra Madre Oriental, definitivamente deduje que no podía dejar de asistir. 

Contacté a los amables organizadores y los días se me pasaron en la espera, desde agosto que mandé mi trabajo sobre La importancia de la biodiversidad de la Sierra Madre Oriental en la vida cotidiana de las comunidades serranas, en cinco localidades con diferentes tipos de vegetación en la Sierra Gorda de Querétaro y la Huasteca Hidalguense. Una investigación corta que pude realizar cuando viví por allá, pero que deja muy en claro la dependencia humana hacia el uso de la biodiversidad, especial caso hacia las plantas, así que esta fue una magnífica oportunidad de presentar un trabajo de botánica económica, mezclado con etnobotánica (ambas materias optativas de la maestría), además que salí a conocer un sitio nuevo en la sierra y conocí personas maravillosas, tanto que tengo pensado ir al próximo coloquio, solo que esta vez estará dedicado a las representaciones sociales de las Etnias que habitan el Centro de México, sobre todo haciendo énfasis en la famila Oto- Pame. 

Al principio pensé en lanzarme sola, pues Juan estaría en esos días apenas y regresando del Altiplano Potosino rumbo a casa, y mi pequeña granja no se cuida sola, así que a el le tocó esta vez quedarse, pero el dilema de cruzar media huasteca sola me tenía con cuidado, así que no pensé dos veces y me hice acompañar por mi hermana, mi cuñado y mi mejor amigo biólogo. Y el cuarteto partimos en el cochecito que nos ha llevado a mil sitios, no crean que no me preocupa el gasto energético, pero comparado su rendimiento de 13 km por litro, a haber viajado en avión o bus, me deja con mucha menor culpa, y con un solo tanque de 450 pesos, llegamos desde Linares NL. hasta Ixhuatlán de Madero, Veracruz, 9 hermosas horas de viaje cruzando literalmente la divina Huasteca.

El viaje comenzó un día simbólico y soleadito, el 11 de noviembre del 2011, al principio todo relax con nuestros taquitos de harina, de esos que venden en la Gas del entronque de Linares- San Roberto. Unos minutos más adelante llegamos a la "temida" frontera: Bienvenidos a Tamaulipas y Feliz Viaje les desea Nuevo León...llegamos al Libramiento y dejamos atrás a Ciudad Victoria, tan apacible en las faldas de la sierra, pero en cuanto nos fuimos internando a la parte de la carretera que atraviesa Llera, Gonzáles y Estación Manuel, un manto de nubes grises nos sorprendió con una sombría mañana. Ya la vegetación verde intenso, las galanas palmeras y los coposos orejones (Enterolobium cyclocarpum), nos anunciaban la llegada al subtrópico, habiendo dejado atrás hacía poco más de una hora el trópico de cáncer.

Al llegar a Altamira, comenzó el caos. Confieso que soy muy mala manejando, por ello no manejo en ciudad, así que la entrada a la zona metropolitana de Tampico figuró todo un reto, y pensando en lo fácil que sería hallar el puente que cruza a Veracruz, se nos fué toda una hora, entre pedir instrucciones, dar vueltas equivocadas, subir y bajar pasos a desnivel, aguantar semáforos... pero de pronto, aquella muralla azul en el horizonte, plagada de navíos desparramados en una ciudad marítima, nos mostró que estábamos por dejar atrás a Tamaulipas, la mole de agua llamada Río Pánuco, es de lo más impresionante que haya presenciado, tenía apenas 19 años cuando en biología fuimos a un Congreso a Chiapas, entonces lo vi.

Cruzamos el puente y de pronto el simple hecho de cruzar a Veracruz, pareció inyectarle otro verdor al ambiente, el aire se perfumó diferente, y los cielos húmedos se cargaron de nuevo de nubes.



Pasamos por Ozuluama, con sus quesos exquisitos,  después Naranjos Amatlán,  con su zona cirtícola y al horizonte del poniente, la llanura verdísima interrumpida por la Sierra de Otontepec, una isla biogeográfica, donde nacen las aguas del río Tancochin, que desemboca en la Laguna de Tamiahua; posteriormente pasamos por Cerro Azul, con su fila interminable de vehículos evitando raspar en los treinta y tantos topes que hay en esa parte de la carretera.

Pasando Cerro Azul, se llega al municipio de Álamo Tempache, y antes de llegar a la cabecera está la localidad de El Chapopote, de ahí uno toma una carretera secundaria hacia Llano de Enmedio. Al principio un topesito en la carretera justo al frente de una localidad no es algo de cuidado, la seriedad del asunto comienza cuando de uno a uno los topes van sumando cientos!!! sí, cientos!!! y no bordos suaves que uno pasa con suavidad, no!!! verdaderas bardas que le desgarran la panza a tu vehículo. Y ante la desesperación, el hambre, la nublazón que no acababa, pasamos el Río Vinazco y la carretera que conduce a la Sierra Norte de Puebla, oh dichosos los que habitan aquellos rumbos de ensueño. Y con los ánimos casi por los suelos, llegamos a Llano de Enmedio, pero la sorpresa mayor fue perder el mofle y la poca dignidad que nos quedaba, justo al salir del pueblo rumbo a Ixhuatlán... Cuatro norteños de pinta peculiar con un vehículo de placas chilangas atravesando la Huasteca con la tronadera de un coche desmoflado....ya me lo decía un compañero de la maestría que conoce los rumbos: cuidado con las bardas que hay por topes en la zona... Sin mofle y con un estruendo ensordecedor, llegamos por fin a Ixhuatlán.



Encontrar estacionamiento en medio de la plaza a treinta metros de la iglesia, ver esas laderas de selva y un restaurancito abierto, en verdad que no tiene precio, así que  borrón y cuenta nueva. Llegamos a nuestro destino.

En el restaurant no había mucha variedad, pero la comida casera hacía que valiera la pena, y pena fue la que sentimos al ver que ese mismo día por la mañana mientras veníamos de camino, el helicóptero donde viajaba el Secretario de Gobernación Francisco Blake Mora se fue al vacío en una zona montañosa del Estado de México...Ahí conocimos a quién al final de la jornada resultara un magnífico anfitrión representante de la UVI y compañero de parranda agradable...


El Hotel Ixhuatlán Inn, fue la última parada del día. Un día que comenzó soleado y acabó sombrío y gélido, lo único que deseábamos era dormir y agua caliente para descansar el cuerpo.