13 enero 2013

La Misión de Rumbo a la Sierra Madre Oriental: conoce, transformate y transmite

Buenas tardes tengan todos quienes leen este espacio dedicado a una serranía mexicana que no deja de sorprenderme...La Sierra Madre Oriental.



Para quienes no saben nada acerca de ella, a grandes rasgos es una vertebradura pétrea de unos 1400 km de largo de orígenes calcáreos que emergió en forma de prominentes montañas durante la era cretácica, levantando así una barrera orográfica en el noreste de México, la cual corre de Noroeste hacia Sureste, conteniendo casi todos los climas existentes del país así como 38 de los 55 tipos de vegetación natural (Capa de cobertura uso de suelo y vegetación serie IV, INEG, 2005).


Un verdadero crisol repleto de vida y cultura

Hablar de su diversidad biológica, es hablar de un abanico inmenso de relieves y vegetaciones. En tan solo 60 km en línea recta podemos pasar de un pie de monte abigarrado de matorral espinoso tamaulipeco y un matorral submontano, a un exuberante bosque tropical ya sea perenne o caduco, para después fundirnos con los encinares tanto neárticos como neotropicales acompañados de palmares naturales, serpentear bosques de galería bordeados de sabinos y sauces, así como seguir hasta el cinturón de los bosques de niebla y dar paso a los pinares y en las cumbres más altas la pradera alpina, y ya del otro lado de la sombra orográfica, contemplar los chaparrales y rematar la travesía con los matorrales desérticos de todos tipos, con izotales, nopaleras, cardenchales y mares de gobernadoras y albardas.


De la fauna se tiene de todo un poco, desde el oso negro, totalmente neártico, gato montés, ardilla voladora, búho moteado, venado colablanca, borrego cimarrón, puma, víbora de cascabel, peces endémicos, etc. hasta el famoso jaguar y fauna enteramente tropical como el halcón selvático, los pericos, la pava cojolita, el temazate, el tamadúa, cocodrilos, gallinitas de monte, la nauyaca y alguna vez hasta Quetzales, pues la toponimia de la comunidad poblana de Cuetzalan nos lo revela por las raíces náhuatl "quetzalli": Cosa brillante, hermosa; "lan": junto, cerca, que significa: “Junto a las aves preciosas o quetzales" (Cuetzalan de Progreso, Puebla).


Su diversidad cultural es por mucho, motivo de orgullo. En ella existen varios grupos indígenas, destacando de norte a sur los Kikapúes en las serranías de Coahuila, los Pames Xi´ohi en la zona media de San Luis Potosí, los Teenek o Huastecos en la parte sur del mismo estado, los últimos y escasos Chichimecas Jonaces de la Sierra Gorda de Guanajuato, los Nahuas de la Huasteca Hidalguense, los Otomíes y los Tepehuas de la sierra huasteca de Veracruz e Hidalgo y los Totonacos de la Sierra Norte de Puebla. En la parte norte de la Sierra Madre Oriental de Nuevo León y Coahuila habitaron sus cañones y valles alguna vez tribus nómadas de Chichimecas, como los Borrados, Alazapas, Catujanes, Huajucos, Rayados, Agualeguas y Gualagüises, entre muchos otros, en la parte de Tamaulipas habitaron los Pisones, los Mariguanies, Maratines, Olives, Janambres, Pasitas y Nahoas, además en los alrededores de la Sierra de Álvarez, Sierra de Catorce y Sierra Coronado de San Luis Potosí habitaron los Guachichiles y los Guamares, mientras que en Alaquines habitó la tribu del mismo nombre.


Como ven, la Sierra Madre Oriental ha sido sustento, cobijo y fascinación desde tiempos inmemoriales y hasta nuestros días, afortunadamente aún conserva muy bien su legado biológico, histórico y cultural, pues aunque en ella existen aproximadamente 3,898,433 hectáreas dentro de Áreas Naturales Protegidas (SIG Conanp), no son suficientes para asegurar la conservación de todo el patrimonio natural y cultural que este ecosistema montañoso nos ofrece.

Es por ello que nosotros nos dedicamos a resaltar esas cualidades, pues sentimos que el motivo de orgullo hacia esta sierra la mayoría de las veces solo se limita a sus atractivos naturales, como ríos, cuevas, cumbres y cascadas. Queremos además que el conocimiento de su importancia no esté limitado a un selecto grupo de investigadores y estudiosos, sino a todos quienes disfrutamos de su belleza y sus servicios ambientales.

Tenemos que recalcar que detrás de estas montañas hay una riqueza BIOCULTURAL como en ningún sitio de México. Solemos pensar que estas riquezas están siempre en otros sitios alejados, pero en esta cadena de montañas que no sabe de fronteras políticas, se debate día a día una diversidad tremenda de formas de vida, de usos, tradiciones y de historia geológica.


Si deseamos conservar su valor per se, es imperante que nos pongamos la meta de rescatar estos saberes acerca de cómo podemos reconstruir las relaciones mutualistas que alguna vez tuvimos para con la biodiversidad de la que formamos parte.

Son muchas las soluciones, algunas más efectivas que otras, que actualmente se perfilan para compensar aunque sea un poco los daños provocados por nuestro desafortunado sistema de consumo. Para infortunio  el panorama se nota pesimista, pues la sociedad no logra todavía entender la importancia que tienen los ecosistemas para su supervivencia y la de toda la diversidad biológica planetaria, importa más cualquier solución cortoplacista a cambio de un bienestar pasajero, que una solución profunda y radical que traiga consigo verdaderos cambios.


Si realmente se pudieran hacer cambios de profundidad, tendríamos que pensar por ejemplo en cambiar de raíz al sistema capitalista, o el implementar una educación de calidad para combatir la ignorancia, y hasta imponer que toda la gente del mundo separase su basura, redujera su consumo de carne y estuviera obligada a consumir bienes y servicios locales con crítica y análisis, pero desafortunadamente esos cambios son meramente imposibles de lograr con las políticas de mercado y el sistema económico que no es menos que un monstruo que nos esta matando a todos lentamente.

Entonces ¿qué nos queda? ¿es tan complicado hacer cambios? La verdad que nos quedan infinidad de soluciones creativas y los cambios pueden ser graduales y desde lo local. Si pretendemos cambiar al mundo desde nuestra trinchera, pues más de uno saldrá frustrado de tan magnánima empresa. Si entonces no soy más que un punto de luz en esta oscuridad de inconciencia  ¿qué haremos?... CONOCER, TRANSOFRMARNOS Y TRANSMITIR, esa es nuestra misión.



Creemos estóicamente, que la única solución es que cada vez más personas conozcan la verdad acerca de nuestros problemas ambientales, pero desde lo local, los que les mortifican la vida de manera directa, es decir, de nada me sirve lamenarme por la matanza de aquellas focas que usan para hacer abrigos si yo vivo en medio del matorral desértico y además no tengo acceso a comprar esos onerosos objetos de lujo, pero debe entonces preocuparme la recolección de agua de lluvia para no pasar escasez  o que mi padre vaya a sacar biznagas para venderlas en la carretera, porque esos problemas pasan día a día en mi entorno del matorral desértico del altiplano, por poner un ejemplo, y porque afectan la calidad del ecosistema y de mi vida y además no son la solución definitiva a mis problemas de pobreza. Si en cambio, se instruye a los habitantes de la zona acerca de la importancia que tiene la biodiversidad para todos, y que existen otras alternativas económicas más redituables para solventar sus gastos, entonces el conocimiento habrá logrado una transformación local, y si a futuro se transmite a los hijos, o los vecinos de otras comunidades, o los viajantes de la carretera, poco a poco crecerá esa red de conocimientos que nos volverá sensibles a provocar unverdadero cambio desde lo local, lo que me corresponde en el día a día y no vivir satisfecho pensando que salvo a las focas canadienses por el simple hecho de no comprar un abrigo.


Si de otra manera permanecemos impasibles, estaremos sentados en medio de una barca que va sobre un río hacia una profusa cascada. Y como la especie intelectual del Planeta Tierra, hemos optado por que la educación y el conocimiento sean la bandera de nuestros esfuerzos como Organización de la Sociedad Civil.