22 enero 2013

Los últimos Chichimecas vivos en México

Sierra Gorda de Guanajuato. Foto de Víctor Ildefonso.
La Sierra Gorda de Guanajuato es una región montañosa perteneciente a la Sierra Madre Oriental en la subprovincia del Carso Huasteco. El área abarca la zona Noreste del municipio de San Luis de la Paz, Victoria, Xichú, Atarjea y Santa Catarina.

Presa El Realito rumbo a Río Verde, San Luis Potosí. Foto de Víctor Ildefonso.
Alberga hacia el occidente áreas propias del semidesierto en buen estado de conservación, mientras que en los cañones colindantes con San Luis Potosí y Querétaro podemos hallar bosques templados así como bosques tropicales y matorrales submontanos. 


Matorral crasicuaule, Santa Catarina, Guanajuato. Foto de Víctor Ildefonso.

Debido a su naturaleza cárstica el área representa una esponja que funciona como receptora del agua de lluvia, recargando así los mantos acuíferos del subsuelo, que asimismo ha condicionado la morfología de su paisaje, caracterizado por la abundancia de dolinas hacia Xichú y Atarjea (conocidas localmente como “sótanos”), impresionantes mogotes kársticos, así como la presencia de sierras de laderas abruptas con una secuencia estratigráfica de rocas de alta permeabilidad y drenajes principalmente endorréicos y subterráneos, además de la presencia de laderas de pronunciadas pendientes.

Cerro de las Letras-Mesa Escalante, San Luis de la Paz, Guanajuato. Foto de Víctor Ildefonso.
Cerro de los Picachos camino al Realito. Foto de Víctor Ildefonso.

Fue recientemente promovida como Área Natural Protegida Reserva de la Biósfera Sierra Gorda de Guanajuato.

Xichú, Guanajuato. Foto de Víctor Ildefonso.


Aunque su biodiversidad es variada e interesante por tratarse de un municipio cuya vegetación natural ha sido transformada casi en su totalidad, hay en la Sierra Gorda de Guanajuato otras cuestiones de interés sobre todo antropológico, etnológico, histórico y social. 


Los Chichimecas

 

En realidad los Chichimecas es una palabra acuñada por los pueblos mesoaméricanos para denominar de forma despectiva a todos aquellos grupos humanos de nómadas que habitaron aridoamérica. Se les rechazaba por el hecho de vivir "en el monte", de no hacer centros de población, de ser rudimentarios cazadores-recolectores y por su puesto por su reputación de bárbaros guerreros. Ahora sabemos que los Chichimecas no fueron en realidad tan salvajes como los pintan. 

En el estado de Guanajuato la historia de los chichimecas parece remontarse al año 1200 d.C., cuando los chichimecas de Xólotl procedentes del norte sometieron a los antiguos pobladores de la región: los chupicuaros y otomíes. Poblaron los territorios de Nattahí (Celaya) y Xidoo (Salamanca) numerosas tribus chichimecas y teochichimecas. Según algunos antropólogos estos grupos eran belicosos y crueles.

Su manera de cazar se basaba en el uso del arco y la flecha. Toda su indumentaria, herramientas, chozas, alimento etc. era obtenido directamente de los recursos que obtenían de su entorno circundante, aunque también comienzan a surgir vestigios de que ciertos grupos de Chichimecas practicaron el intercambio de bienes con otros grupos vecinos como los Huastecos y los Otomíes, éstos últimos emparentados a los Chichimecas. 

Como recolectores, los cactus y los mezquites les proporcionaban otra parte importante de su alimentación, ya que comían tunas crudas, secas o en licor (colonche). Las hojas, flores y corazón de cactus los cocían en hornos subterráneos. Con los mezquites hacían un pan que aguantaba mucho tiempo y elaboraban a su vez un licor. Otros alimentos eran el agave, el maguey, el zapote, las pitayas, la borrachita. Asimismo comían raíces parecidas a las papas o a la yuca, semillas de una planta llamada cimatl (frijol rojo). En algunos sitios se cultivaba rudimentariamente el maíz y las calabazas. Es conocido que consumían además la miel que producen la avispa, la hormiga y el jicote. 

Estos grupos en general no construyeron ningún tipo de viviendas permanentes; se limitaron a utilizar cuevas naturales o a edificar sencillos albergues hechos de lodo, pencas de maguey, palma o zacate. En la época prehispánica, los Chichimecas eran sumamente temidos por su belicosidad y fiereza por los demás pueblos. Nunca pudieron ser sometidos por nadie, ni aún por los poderosos aztecas. Al arribar los españoles, tampoco ellos lograron vencerlos por las armas. 

Sin embargo, su indómita libertad y alma belicosa, prefirió la muerte antes que la conquista por parte de los españoles.

Es así que los conquistadores se enfrentaron a la más larga y cruenta lucha en América, la cual duró cuatro décadas, de 1550 a 1590. Casi todos los Chichimecas de aridoamérica fueron prácticamente exterminados, no obstante algunos grupos fueron finalmente pacificados, a través de tratados en los que se intercambiaban favores a cambio de un territorio para que su cultura no se extinguiese del todo.


Fue aquí en la Sierra Gorda de Guanajuato en donde hasta nuestros días sobrevive la última población de Chichimecas en todo México, específicamente en la localidad Misión de Chichimecas, en el municipio de San Luis de la Paz, muy cerca de la cabecera municipal. 

La Misión de Chichimecas

El “Rancho Uza” comunidad indígena “Misión de Chichimecas”, es reconocido por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) como el último asentamiento indígena Chichimeca Jonaz del país en el Estado de Guanajuato, en el municipio de San Luis De La Paz en honor de San Luis Rey de Francia y la Paz por el tratado de pacificación entre otomíes y Chichimecas

Establecida en un terreno semiárido de 1818 km2 conformado por valles y lomas que habitan aproximadamente 600 familias (4000 habitantes, de acuerdo con el ultimo diagnóstico realizado por la CDI Local) conservando su idioma Ézar, sus costumbres y sus tradiciones.

En abril del 2012, tuve la oportunidad de conocer la Misión de Chichimecas, y no solo eso, sino que también conocí a varios de sus habitantes, personajes inigualables, que llevan con orgullo el matiz de su estirpe, apropiado además con una mezcla de sabores regionales como el gusto por el huapango.

Aquí les dejo unas fotos. 

Don Gonzalo Alvarado, originario de Los Naranjos, Guanajuato, es autor de canciones inéditas con la quinta Huapanguera, guitarra y la armónica, un verdadero artista que incluso llegó a grabar un cassette en la ciudad de México pero que aún sigue en el anonimato. ¿Algúna persona inmersa en el tema de la música folklórica que recomiende qué hacer antes de que estas melodías se queden en el olvido?

 
Don Trinidad González, otro personaje inconfundible de la Misión de Chichimecas, un verdadero tesoro, toca el violín, sabe muchas historias  y hasta hizo un "cinito",  con ayuda de una tira de dibujos hechos por el, atados a una varilla e iluminados por una vela, mientras narra la historia.

Música que alegra el alma.

El guardían de la casa de Don Gonzalo.

Atardecer en la Misión de Chichimecas.

Fuente: Bautista, A. Socialización y apropiación de tecnologías mediáticas en el ámbito familiar y comunitario chichimeca en San Luis de la Paz, Guanajuato. Tesis Doctoral. Posgrado en Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, D. F. Más información del trabajo del autor aquí.