13 enero 2013

Reflexión del 2013


Cabilando sobre los problemas ambientales que nuestras actividades cotidianas han propiciado en los ecosistemas en los que establecimos nuestros centros poblacionales, desde comunidades rurales hasta grandes ciudades,aquí les dejo la primera parte (el sermón) de la reflexión para este 2013.

 Si bien es cierto que la facilidad de nuestra existencia se ha incrementado sobremanera debido a la incesante búsqueda del humano por tener el mayor número de comodidades, entretenimientos y placeres que van más alla de lo básico, es una pena que en algún momento de nuestra transformación como sociedad, esa búsqueda haya dejado de contemplar la frágil permanencia de los recursos naturales que precisamos para hacernos de dichas comodidades y placeres.
Todo aquello que nos rodea proviene de la naturaleza, ya sea esta terrestre o extraterrestre, el universo es una danza cuasinfinita de partículas y energía que se acomodan de las más diversas formas para formar todo lo que conocemos (y lo que todavía no conocemos), aún en nuestro tiempo es difícil decir con claridad qué es realmente la vida, y ningúna de las máquinas que hemos inventado ha sido capaz de hacer vida, en la realidad que nos atañe, nada ni nadie ha logrado dar vida, salvo la vida misma. 

Entonces, me parece injusto y aberrante, que siendo ésta vida tan frágil y hermosa, en pocas palabras: perfecta, e irrepetible quizá, la hayamos reemplazado tán impávidamente por tantos placeres y emociones artificiales, tóxicos y nada asimilables para la vida.

Pero el caso no es atacar la forma en la que la civilización humana ha prosperado en los últimos 10 mil años. El caso es darnos cuenta que dicho modus vivendi ha sido un rotundo fracaso. 

Aunque ahora mi cerebro y mis entramados neuronales estén hablándoles a través de mis palabras por un medio virtual que rebasa la barrera del tiempo y del espacio, es lamentable, que para hacerlo se hayan tenido que sacrificar vidas de todas formas, muchas de ellas, para poder crear el objeto a través del cual escribo, el plástico de mi vieja lap top toshiba satellite que en diciembre acaba de cumplir sus seis añotes de vida conmigo (y espero me dure otros seis o más) fue hecho con petróleo el cual se obtuvo quizá de un pozo en medio del Golfo de México o de Arabia Saudita, lo cual precisó barrer, perforar y sangrar la piel planetaria con el uso de máquinas que a su vez también necesitaron recursos para "ser", y de paso sea dicho, mis palabras por ese medio llamado internet requieren grandes cantidades de energía que un pozo de carbón devora avído para generar electricidad a cambio de proveer una montaña de residuos sólidos, líquidos y gaseosos tóxicos, que nada tienen de armoniosos y danzantes con las partículas y las energías naturales que mueven la vida del universo.

Y así hay millones de ejemplos cuestionables, todo lo que nos rodea es un gasto, un gasto que el planeta no puede ya pagar a cambio de nada. Es una idea que incomoda a muchos pero es la realidad: la propia existencia de un óvulo fecundado en la matriz de una mujer, ya es un gasto de recursos...

¿Cuando dejamos nuestra relación mutalista con el planeta para volvernos parásitos que matan rápidamente a nuestro huésped? La respuesta es muy sencilla... Fue cuando nos desprendimos de su seno, cuando nos alejamos de sus leyes perfectas, cuando decidimos que el humano es uno y la naturaleza es otra, y entonces como cualquier población que incrementa su número, nos volvimos una plaga que arrasa con la misma vida que nos da vida.

¿Algo complicado, no?

Pero... no todo son acusaciones y desfortunios. El humano es una criatura espléndida y maravillosa, capaz de hacer su propio paraíso o su propio infierno. 

Las primeras civilizaciones ligaban su existencia a verdaderas y plausibles deidades como el agua, la lluvia, los ríos, el mar, el cielo, las nubes, los animales, las plantas, el viento y por su puesto la tierra. Estaban consientes de que sin su consentimiento la vida era difícil y tormentosa. Entonces no cazaban más de lo requerido para pasar el hambre, ni tumbabán más árboles de los necesarios para hacerse de un techo, la vida era valorada por sobre todas las cosas materiales y el nacimiento de un bebé era un regalo divino, tan divino como la venida de las aves migratorias, la aurora boreal, los monzones, la floración, o el canto de las aves.

Hoy sabemos que muchas de las tribus antiguas, además de una sencilla lógica de respeto hacia el uso de sus recursos naturales, tenían interesantes métodos de control de la natalidad, pues sabían que entre menos hijos tuvieran iban a ser mejor criados por su madre, con un menor uso de recursos por si había escaséz y mucho mayores especativas de crecer sanos e instruídos. Pues en la naturaleza no hay ese defecto del despilfarro tan común en los humanos. Todo tiene un porqué de ser y estar.

Pero al despuntar ciertas civilizaciones más allá de lo que su entorno podía proporcionales, surgió el consumo masivo de recursos. Si pesco hoy una sarta de peces, mañana no tendré que salir a pescar más y podré hacer otras cosas, como sembrar, coser o hacer barro...¿Con qué fin? con el único fin de una vida más cómoda, sedentaria y acumulativa de objetos. Aunque también fue cuando el tiempo libre comenzó a tomar forma y nacieron las artes, la tradición oral, las herencias meméticas etc.

Los pueblos de Aridoamérica, adaptados perfectamente a una vida de correrías entre la sierra madre y la llanura reseca, andaban de un sitio para otro, buscando el sustento y los mejores sitios para establecerse por temporadas y por ende fueron poquísimas las manifestaciones artísticas (o de transformación del paisaje) que dejaron plasmado su paso por este mundo antes de sucumbir ante el terrible yugo de los españoles. Por ello el norte de México aún conserva muchas hectáreas de vegetación primaria, es decir aquella que aún no ha sido transformada por la mano humana. En cambio Mesoamérica, en donde las condiciones ecológicas siempre fueron más favorables, hubo una explosión de culturas, una extracción tremenda de recursos y por su puesto una manifestación importante de artes, saberes y costumbres que no viendose tan mermados por la barbarie del viejo mundo, prefirieron redimirse y comenzar una nueva realidad que dio orígen al mestizaje riquísimo que caracteriza no solo México sino todo Latinoamérica. El centro y sur de México es casi totalmente irreconocible en comparación a hace unos 700 años. La Gran Tenochtitlán, Guanajuato, Tlaxcala, el Estado de México, Michoacán, Veracruz... son los territorios mexicanos más transformados y densamente poblados que conservan un menor número de vegetación intacta en comparación con las Baja Californias, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Durango por poner algunos ejemplos.

La historia de nuestra cuestionable transformación  como sociedad mexicana comenzó entonces a tomar otros aires, un sincretismo abrió sus puertas a otros mundos y ante la bonanza de biodiversidad única en el mundo, la población comenzó a crecer y adoptar ideas que enlazan al "bienestar y la buena reputación social" con la obtención onerosa de recursos naturales. Ideas obviamente creadas e impuestas por un grupo minúsculo de gente desvirtuada y poderosa que provenía de Europa y en cuyas tierras ya habían acabado con su biodiversidad y habían dejado en pobreza a sus pobladores, es decir, el proletariado del viejo mundo. Los albores del monstruo del capitalitalismo se erigieron sobre este desgraciado imperialismo a punta de sangre y la iglesia.

Ante tan funesta construcción del futuro, nuestra ominosa reproducción de mano de obra para el bienestar de una poca burguesía, la moda del consumo voráz y el olvido en el que fueron puestos nuestros verdaderos dioses para ponerle pedestales a objetos tan inverosímiles como un auto, un balón o un par de senos artificiales, surgieron los probemas que nos tienen a todos sumidos en un precipicio ambiental... aunque para ensalzar un poco más la refexión... la mayoría no sabe que va hacia un precipicio pues no alcanza a ver más allá de qué prendas vestirá más tarde para salir a dar la vuelta en este soleado domingo norteño...por su puesto: a comprar más comodidades o placeres efímeros que la burguesía quiere que compre para su sustento, que probablemente no necesita de manera básica y que posiblemente mañana terminarán en un botadero tóxico envenenando el agua que lo mantendrá vivo y que lo matará de a poquito...

Pero este laberinto humano de problemas y desazones tiene solución y se llama: conocimiento.