10 marzo 2014

¿Qué importancia tienen las cadenas de montañas de México para la biodiversidad ante el cambio climático?


Bosque relicto de pinos, encinos, oyameles y piceas en el Cerro del Viejo, Nuevo León.


Los ecosistemas planetarios no son un paisaje estático donde su orografía, geología, clima y biodiversidad se mantienen intactos al paso del tiempo. No. Los ecosistemas terrestres, entiéndase por ello: bosques, selvas, matorrales, arrecifes coralinos, tundras etc. están en movimiento, están cambiantes y en perpetua transformación. Solo que, como humanos no alcanzamos a visualizar que nuestros tiempos son efímeros como un soplo, cuando a la tierra le restan millones de años para trasnformarse y no tiene prisa.

Glaciar O´Higgins en la Patagonia Chilena.

Una de estas famosas transformaciones son las glaciaciones. Caricaturas como "La era del hielo" nos han servido de referencia para visualizar muy someramente como es que la tierra ha pasado por etapas de enframiento o glaciales y etapas de calentamiento o interglaciales, es decir, las eras glaciales a través del enfriamiento planetario han permitido la migración de los hielos del polo hasta latitudes más allá del círculo polar mientras que entre cada una de estas eras glaciales han sobrevenido eras integlaciales donde la tierra de nuevo se ha calentado y los hielos se han replegado hasta los polos, era en la que actualmente vivimos. La última era glacial comenzó hace 80 mil años y terminó hace 10 mil años, es decir, duró aproximadamente 70 mil años. Las eras interglaciales han sido decisivas en la evolución humana, pues muchos ambientes que antes estuvieron congelados ahora son valles fértiles en donde se ha desarrollado la agricultura a través de la domesticación de cereales como el maíz, el trigo, la avena, el arroz y la cebada.

Sembrando arróz. China.

En el año de 1821, Ignaz Venets un investigador suizo, fue el primero en darse cuenta de la presencia de rasgos propiamente de paisajes glaciares a considerable distancia de los que hay en los Alpes de su país de orígen, esto le hizo ver que en algún momento del pasado los glaciares fueron extensos y abarcaron áreas en las que ahora ya no están presentes, pero dejaron huellas en lo biótico y en lo abiótico. 


Mont´blanc, los Alpes de Europa.

Uno de estos rasgos o huellas que dejó la glaciación a su paso fue la flora. La flora va de la mano con el tipo de suelo y el clima, así también con la latitud y la altitud, por eso durante las glaciaciones la flora adaptada a ecosistemas fríos y templados como los bosques de coníferas con especies como los pinos (Pinus sp.), los oyameles (Abies sp.), los pinabetes (Pseudotsuga sp.), las piceas (Picea sp.) y los tejos (Taxus sp.), las praderas y zacatonales aplinos cubrieron gran parte de las áreas hasta donde los glaciares alcanzaron, sin embargo al cambiar de nuevo el clima y volverse cálido durante la era interglacial, estos bosques junto con los glaciares se fueron de nuevo a las latitudes más frías de los polos pero dejaron atrás "refugios" o "relictos" de dicha vegetación que su único remedio fue literalmente treparse a las más altas montañas donde el clima frío aún permitió su permanencia, quedando estos ecosistemas de bosques de coníferas, praderas y zacatonales alpinos como un archipiélago de "islas frescas" (algunas perpetuamente nevadas) en un mar de valles cálidos y ecosistemas tropicales. Lo mismo ha ocurrido y ocurrirá viceversa, pues al enfríarse el planeta algún día volverán los hielos y todos esos ecosistemas tropicales tendrán de nuevo que buscar refugio en algun sitio cálido mientras los climas congelantes dominen. Es una melodía fantástica la que nos cantan los ritmos planetarios y durante sus tiempos han nacido y se han extinguido las especies, por eso a nosotros en esta era interglacial nos ha tocado ver la gran cantidad de endemismos o especies únicas que se han desarrollado  literalmente en la punta de los cerros o al revés, en lo rincones tropicales. Y convenientemente México es el límite en donde tanto floras árticas y floras tropicales han convivido y lo siguen haciendo hasta la fecha.

Cualquiera pensaría que estos rasgos se ven aún en parajes lejanos europeos o asiáticos, pero en América y más aún, en México, aún quedan muchas de estas "islas" de especies endémicas. Las islas son sin duda las montañas más altas de México.

Bosque relicto con oyameles, pinos, piceas, tejos y pinabetes en el Bútano, Nuevo León.

La Sierra Madre Oriental, con las sierras más viejas de México tiene sus islas, destacan el Cerro del Potosí, el Cerro del Viejo, el Bútano y la Encantada en Nuevo León, la Sierra la Marta en Coahuila, el cerro San Antonio Peña Nevada en Tamaulipas y el Cerro Grande en San Luis Potosí y Querétaro. Aquí han quedado relictos de floras pasadas, praderas alpinas, pinos endémicos, piceas y tejos, éstas últimas dos son coníferas raras y en peligro inminente de extinción.

Bosque de la "epiceas", en la sierra alta Tarahumara, Temósachic, Chihuahua.

Pradera alpina y matorral de Pinus culminicola en la cima del Cerro del Potosí, Nuevo León, ecosistema único en todo el mundo.

Sin embargo, es la Faja Volcánica Transmexicana (anteriormente llamado eje neovolcánico transversal) la que por excelencia se lleva las palmas. Es esta cadena de montañas que constriñe el centro del país el verdadero límite de los hielos con sus floras árticas. 




Están en ella los 5 picos más altos del país:

1.- El Citlaltépetl (Pico de Orizaba) con 5,702 m 



2.- El Popocatépetl con 5,452 m


3.- El Iztaccíhuatl (La mujer dormida) con 5,282 m



4.- El Xinantécatl  (Nevado de Toluca)  con 4,564 m 



Laguna del sol en el cráter del Xinantécatl.

5. Matlalcuéyetl (La Malinche) con 4,461 m



Estas montañas-volcanes extintos, son verdaderos salvavidas de la flora endémica, algunos permanecen coronados de nieve casi todo el tiempo y en todos habitan especies únicas que no hay en ninguna otra parte del mundo. 

Sin embargo, los ritmos planetarios se han perturbado debido a las actividades humanas, el clima ha cambiado sus tendencias normales de manera brusca desde la Revolución Industrial donde la quema de combustibles fósiles disparó las emisiones de gases de efecto invernadero que literalmente han atrapado los rayos solares que llegan a la tierra impidiendo que el calor extra se disipen en el espacio lo cual ha traído como consecuencia serias anormalidades climáticas: sequías extremas, inundaciones, ventiscas prolongadas y con ello también la perturbación de la flora que al estar literalmente refugiada del calor encima de las montañas, se verá ahora obligada a "escalar más arriba" hasta su temperatura óptima, pero lamentablemente no hay montaña eterna que no llegue a una cierta altura, por lo que las especies en un momento determinado ya no tendrán a donde escalar huyendo del calor, lo cual finalmente concluirá en su extinción.



Lamentablemente en México no hay conocimiento de la importancia que tienen los ecosistemas de montaña para nuestras vidas. Solemos pensar en ellas como meras áreas de recreo y esparcimiento sin detenernos a pensar que ellas son imprecindibles para nuestra existencia.

Tanta es la ignorancia y el desdén, que a principios del 2013 apenas entró de nuevo el partido polítco del PRI al poder de la presidencia, el Área Natural Protegida Nevado de Toluca o Xinantécatl sufrió un cambio en su declaración de categoría y pasó de ser Parque Nacional a zona de protección de flora y fauna. ¿Y ésto que quiere decir? Una categoría de parque nacional es mucho más restrictiva en las actividades humanas que la de protección de flora y fauna, y en un intento político de supuestamente mermar la pobreza de las comunidades a través de permitirles desarrollar actividades productivas (agrícolas, pecuarias, forestales, turísticas, de infraestructura etc.) en las zonas que han estado sujetas a conservación, lo único que se logra es acelerar el deterioro de los ecosistemas más valiosos de México y condenar a la extinción a muchísimas especies únicas en el mundo. 

Entendamos que no podemos conservar todo porque como humanos vivimos de las actividades productivas, pero habiendo ecosistemas tan raros, es lógico que ello tenga más peso que la producción de ingresos para las comunidades que bien pueden buscar otras alternativas. Una vez extinta una especie o un ecosistema es IMPOSIBLE traerlo de vuelta, así mismo los servicios que genera como agua, oxígeno, suelo y germoplasma, en cambio una comunidad humana puede y podrá siempre buscar otras actividades de vida, pero sin agua, sin oxígeno y sin suelo fértil ella misma está poniéndole fecha y acelerando su propia extinción.

Rumbo a la Sierra Madre Oriental A. C. reprueba de manera categórica la ingorancia y el poco interés que las autoridades correspondientes han mostrado hacia los temas ambientales que siempre dejan al último pero debieran ser los primeros por sobre todas las cosas. 

Aquí les dejo finalmente el documento redactado por la colega y experta en el tema de la importancia de las montañas más altas de México de la Bióloga Alicia Mastretta Yanes sobre la lucha que ella y otros investigadores especializados han comenzado en defensa del Nevado de Toluca y su biodiversidad única.

Les ruego que compartan la información. Entre más personas se informen, más protegida estará nuestra biodiversidad.