14 noviembre 2014

Aguas subterráneas de la sierra madre oriental

Las aguas subterráneas son aquellas que se confinan al subsuelo y contrario a la creencia popular de que bajo nuestros pies corren extensos ríos entre cavernas, los acuíferos o el agua subterránea suele estar contenida entre los poros de las rocas que funcionan como esponjas y su acumulación por la filtración del agua superficial hacia el subsuelo es un proceso muy lento que puede avanzar unos pocos milímetros al día. Sin embargo existe una excepción a la regla, en donde ciertos tipos de rocas solubles permiten que el agua las horade a través del proceso de karstificación y forme en ellas profundas galerías subterráneas bajo las montañas en donde efectivamente pueden correr ríos. 

Las rocas solubles suceptibles a la karstificación son los yesos y las rocas carbonatadas mejor conocidas como calizas. La sierra madre oriental está formada de calizas, rocas provenientes de las conchas de los animales marinos, por lo que el agua ligeramente ácifidicada proveniente de la lluvia ha sido capaz de labrarles una red extensa de galerías, cavernas, simas, grutas y cuevas en donde también a veces podemos encontrar ríos subterráneos y surgencias de agua, llamadas fuentes vauclusianas o mejor conocidas como manantiales.

Una fuente vauclusiana es una surgencia de agua que brota intermitentemente y que se da en regiones kársticas a través de un conducto subterráneo que funciona como sifón y que requiere que el agua alcance un determinado nivel para recargarse, dependiendo de las lluvias que caigan en la región. El nombre de vauclusiana procede de un manantial cerca de Avignon, en Vaucluse, Francia.

Ya en anteriores entradas he hablado del cañón de jaures y la fuente vauclusiana del volcancito un ubicado cerca de éste cañón dentro del municipio de Linares, Nuevo León, el manantial del volcancito, el cual presenta caras muy diferentes depndiendo de la época del año. En febrero del 2013 lo encontramos vacío y debido a que no tenemos equipo ni experiencie en espeleología decidimos no continuar para encontra el fondo.

Cueva del volcancito el 6 de febrero del 2013.
Posteriormente acudimos a verlo en octubre del 2013. En septiembre de ese año hubo unos increíbles aumulados de lluvia en la zona al paso del huracán Ingrid, por lo que la surgencia estaba llena y pudimos ver el volcancito lleno.

El volcancito el 9 de octubre del 2013.

Corriente del volcancito el 13 de octubre del 2013.


El invierno del 2013-2014 fue anormalmente húmedo, históricamente no se tenía registro de tanta lluvia en épocas invernales, sin contar que fue el más prologadamente frío y con más tormentas invernales por lo que era obvio que el 4 de enero que fuimos de nuevo lo encontrásemos lleno de agua, tanta que no nos fue posible acercarnos a la bocacueva. 


El volcancito, 4 de enero del 2014.




En nuestra última visita al sitio el nivel del agua había bajado después de 10 meses y la corriente se encuentraba calma, tanto que fue posible ver a través de la claridad del agua hasta donde se pierde el fondo de la cueva, la cual continúa.

El volcancito el 9 de noviembre del 2014.
 
Entrada a la cueva del volcancito. 9 de noviembre del 2014.


Profundidades de la cueva inundada, 9 de noviembre del 2014.

En la primera fotogrfía de la serie se observa la misma cueva sin agua.


Y es así como la sierra madre oriental es una muestra de los procesos geológicos propios de las formaciones calizas y existen en ella una variedad de fuentes vauclusianas como la surgencia de Tambaque en San Luis Potosí y la cueva de Jalpan, más todas aquellas que están en el carso huasteco y de donde nacen ríos y arroyos. Son tanta la fascinación hacia estas zonas donde nace el agua que incluso se les asocia a deidades que habitan en las profundidades y de cuyo folklore ha escrito el antropólogo francés Guy Stresser Péan.

La cueva de Tambaque, San Luis Potosí, en época de secas.

Cueva de Jalpan, Querétaro.


El folclor de las fuentes vauclusianas entre los huastecos

En la parte sureste del estado de San Luis Potosí, México, las montañas calcáreas de la sierra madre forman una serie de pliegues paralelos, similares a los de la región de Jura, en Francia, que abarcan toda la gama de fenomenos kársticos clásicos: cuevas, simas en la superficie de las mesetas, llanuras superficiales cavadas por el agua (lapíaz), etc. Un línea de potentes fuentes vaculusianas-situadas a la salida de un sifón cártstico- de flujo a menudo muy variable, marca el límite oriental de esta región caracterizada por el plegamiento del terreno.

Dichos fenómenos geológicos así como el hecho de que las nubes arrastradas por los vientos alisios parezcan dirigirse siempre hacia la sierra madre - en cuyas laderas terminan deteniéndose, por regla general- han dejado una fuerte impresión entre los huastecos.

Lo anterior ha dado lugar a diversos mitos, según los cuales los cerros están huecos y en ellos eligen su morada los dioses del rayo. Éstos últimos organizan fiestas y balies cuyos ecos creen escuchar los indios en el eco de las aguas subterráneas. Los alegres convidados salen después a la superficie a través de las fuentes vauclusianas, para acompañar hasta el mar las aguas a su cargo. A estas alturas se trata ya de seres degenerados y envejecidos por los placeres sexuales, embriagados por el agua preciosa que vertieron y bebieron anteriormente. Sin embargo, a su llegada al mar, esa agua -imagen del licor de inmortalidad- les garantiza finalmente el sueño mágico de la embriaguéz, seguido por una resurección y un retorno a la juventud.

Guy Stresser-Péan