20 octubre 2015

El cerro

Se siguen abriendo camino entre la espesura con ayuda del machete, con todo y que la tormenta ya se disipó en el altiplano, el día siguiente al del cielo negro de nubarrones, llegó cargado de luz y se puedo avanzar a tramos cortos entre el fango y los cadáveres bovinos, al fin se avanza, aunque sea despacito entre tanta ramazón atravesada.

--Así es la situación cada septiembre y octubre del lado del Golfo, acá en los valles siempre pega el huracán más fuerte, el agua que viene del mar, el agua más velóz, llega a los valles donde deja más destrozo, es curioso, siempre hemos amado más a los valles por su suave lontananza y por el río que los serpentea caudaloso y lento, por eso fuimos y somos de los valles en lo profundo de nuestras entrañas simiezcas, pero ahora te cuento porque es curioso, bueno, es curioso porque aunque la mayoría de las civilizaciones se hayan mecido en la cuna de los valles y entre los ríos, siempre ha habido quienes se replieguen a las montañas, si, va uno caminando por cualquier valle y de repente se encuentra con los mascarones petreos de la sierra, mirándote impávidos...la costa es brava, el valle te abraza, pero ¿y la montaña? la montaña es el horizonte interrumpido, es el fin del sueño nostálgico de las tierras onduladas, es la que irrumpe intempestiva la quietud de las líneas sutiles, es otro mundo, entonces quienes acaparan esa tersura y suavidad de los valles han temido de quienes se han adaptado a la violencia agreste de los cerros, los que lo han hecho por voluntad y los que lo han hecho por necesidad corridos a palos por quienes han conquistado la fertilidad, la tranquilidad y el suave arar y arreo del ganado que se da en los valles del mundo, antes fueron las haciendas españolas, ahora lo son los caciques mestizos, y la sierra, la sierra de los Teeneks se desquita, desquita entonces todo el esfuerzo de la faena en lomas empinadas que se van haciendo milcahuales pedregosos, porque cuando el agua pega en el cerro y se lleva sus parcelas, el río baja furioso y cargado de rencores ancestrales que va destrozando el potrero y la plantación del mestizo que acaparó alguna vez el valle.--