15 noviembre 2015

Gracias a los libros se que siempre quise estudiar la vida

Fue desde niña que sabía que iba a ser de mi vida. Todo comenzó cuando mi mamá me regaló sus libros de biología (sí, mi madre también estudió biología, pero dejó la carrera trunca); unos libros que ahora solo se consiguen en las librerías de viejo, llamados: Las Ciencias Naturales de Montaner y Simón (Barcelona, 1977) y la Enciclopedia de las Ciencias Naturales de Editorial Burguera.



Enciclopedia de las Ciencias Naturales, Editorial Burguera.

Me entretenía de una manera insospechada viendo los esquemas que en aquel entonces y apenas comprendía y para mi eran dibujos de animales, plantas, hongos y figuras que después supe eran células, rotíferos, organismos uniceluares, bacterias...,recuerdo bien las algas de todos colores como las clorophytas, las phyrrophytas y las cyanophytas, los embriones de pollitos, cerdos y humanos, así como caracoles, bocetos de insectos y por su puesto que con morbo, los esquemas de como se ve una rata abierta.

Las Ciencias Naturales de Montaner y Simón (Barcelona, 1977).


Mi otra pasión por los libros y la naturaleza se afianzó con la enciclopedia Salvat de la Fauna, también española, en donde cada hojeada era un verdadero deleite de fotografías, acepto que jamás leí el texto, de niña lo importante son las imágenes y gracias a éstos libros aprendí a dibujar, pues mi mamá me compraba papel calca y poco a poco a finos trazos comencé dibujando jirafas, que era mi animal favorito aquel entonces, por ende el tomo 2, de la fauna de África, fue el que termino en las peores condiciones por el uso.

Enciclopedia Salvat de la Fauna.
Enciclopedia Salvat de la Fauna.

Otra lectura decisiva fueron las revistas de Selecciones de Reader´s Digest, mi papá las pedía cada mes a domicilio y me gustaba muchísimo leerla, traía temas súper interesantes de todo tipo y recuerdo el tiempo que pasaba leyéndolas desde que estaba en primaria, además tenían un catálogo con libros y había varios sobre naturaleza y mi papá me comprólos siguientes temas que aún conservo:







Así que ahora veo que mis padres no se equivocaron al regalarme libros, que aunque claro, también crecí jugando con muñecos de peluche de animales y jugando a que las barbies que me regalaba mi abuelita eras biólogas, ayudantes en el zoológico, veterinarias o cualquier mujer inteligente; aún así, creo que sin los libros quizás no hubiera tenido tan claro mi destino.

Todos éstos libros y quizás más que ya no recuerdo, fueron la obertura de mi gusto por la naturaleza, más que inculcarme una especialidad, también pude leer sobre ecología y geología, recuerdo muy bien las fotografías y el nombre francés de curiosos fenómenos geológios llamados dames coiffées, o chimeneas de brujas, todo en esos libros fue fascinación para mi, tanta que a mis escasos años tenía clarísimo que mi vida iba a estar dedicada al estudio de la naturaleza.

Solo que me queda decir que si quieren a sus hijos, regálenles libros, para pensar, para sentir, para abrir la mente, para viajar, para soñar y para vivir.