25 noviembre 2015

Lo que se viene para éstas fechas decembrinas

Cualquier deseo humano involucra un gasto de energía y recursos bióticos y abióticos. Invariablemente en occidente al menos, se nos ha educado para acaparar, anhelar, tener, atesorar, almacenar, idolatrar y apoderarnos de todo aquello que deseemos, desde lo básico como un techo, ropa y alimentos, hasta suntuarios como oro, joyas, perfumes, ropa y zapatos de diseñador, adornos, etc.; ignorando que cada deseo cuesta restarle vida a los ecosistemas porque deseamos y nos reproducimos más de lo que los ecosistemas pueden proveernos, ni toda la tecnología logrará cambiar ésta realidad, porque hasta la fecha no hemos podido crear ecosistemas funcionales en un abrir y cerrar de ojos, lleva tiempo, tiempo que no queremos asimilar y nos enfrascamos en nuestra burbuja efímera, repleta de deseos. No es cuestión de volver a las cavernas y ser cazadores-reolectores, es cuestión de poner un freno cabal a nuestro consumismo sin sentido...se acerca navidad y ese imperioso deseo de acumular cosas para nostros y los que nos rodean es directamente proporcional a la muerte de los ecosistemas, no podemos indignarnos porque en Chiapas los comuneros tumban la selva donde viven los jaguares para sembrar maíz (alimento), si nosotros deseamos fervorosamente bajo el árbol de navidad: celulares, ropa, zapatos etc., cosas que no son básicas y le cuestan carísimo al ecosistema, mucho más que hacer una milpa. Entiendo que nos han enseñado bastante bien a medir nuestro éxito y satisfacción en la cantidad y costo de los bienes que poseamos, yo también viví creyendo esa falacia hasta mi adolescencia, lo viví, porque si todos traíamos tenis nike y uno traía tenis de otra marca no tan comercial, era un punto de rechazo,...es triste pero real y me hizo abrir los ojos y retractarme, entonces ¿porqué enseñar a los niños a basar la felicidad en consumir y acaparar tantas cosas, si al cabo tras morir serán basura y habremos dejado una honda huella de muerte en los ecosistemas? Creo que sería mejor pensar conscientemente antes de desear y ya no se diga a la hora de comprar. 

Para mi vale más sentarme a tomar una taza de café de la Huasteca con mis amigos o familiares, que toda una cena y un árbol colmdo de regalos, solo pido contacto humano de calidad y contacto con mis raíces en la naturaleza en éste viaje llamado vida.