05 agosto 2016

Las selvas del norte de Veracruz, sur de Tamaulipas y oriente de San Luis Potosí

En algún punto de Ozuluama de Mascareñas, Veracruz.
Las selvas que otrora cubrieron la llanura costera del Golfo son ahora un mosaico de potreros, inimaginable que antes este mosaico fue un corredor ininterrumpido de selvas medianas y selvas altas que ahora quedaron rezagadas con mucho esfuerzo en la región de Los Tuxtlas y escondidas entre las cañadas de algunos municipios de la Huasteca como Zontecomatlán en Veracruz, Huazalingo en Hidalgo, Xilitla y Tamasopo en San Luis  y Gómez Farías en Tamaulipas...quizás también algunos otros manchones casi inexistentes en cañadas protegidas.

Entonces, ¿Cómo quejarnos del aumento de la temperatura, de las lluvias tempestuosas que duran minutos y se van, de la sequía, de los cultivos sedientos de agroquímicos, de las cabezas de ganado flacas, de la falta de abejas, de las enfermedades, de los huracanes, de la falta de oportunidades si hemos talado el 99% de las selvas de la llanura costera?

Caña, ganado y petróleo son pilares del arraigo de la llanura huasteca, son sinónimo de orgullo, de identidad y de cultura, sin embargo, en donde casi todos ven vastos cañaverales con su capomo, manadas de vacas gordas que andan en los potreros y sendos pozos petroleros con sus llamas iluminándolo todo día y noche, yo veo monocultivos de agroquímicos causantes de cáncer, pérdida de la biodiversidad de manera irreversible, paisajes fragmentados, contaminación de aire, tierra y suelo por efectos de la extracción de hidrocarburos y por su puesto una simulación de una realidad que no es sostenible. Simplemente para mi las piezas no encajan y me encantaría poder cambiar eso o al menos hacer ver a más personas que la pérdida de los ecosistemas originales es un suicidio.

Sin embargo, siendo una zona tropical, es mucho más sencillo volver a tener ecosistemas muy parecidos a los originales a través de procesos de restauración, solo faltaría la voluntad de las personas en transformar sus ranchos, parcelas, predios de monocultivos y potreros a ecosistemas originales, pero nadie lo haría de ésta forma, a menos que quisieran dedicarse exclusivamente a la conservación, cosa que es muy improbable el día de hoy, pero, siempre existen alternativas, en este caso la agroforestería y la permacultura que con sus técnicas podrían devolverle conectvidad a las selvas de la llanura con las del sureste de México en Campeche , Yucatan y Quintana Roo y ser motor de vida para la biodiversidad, protección contra huracanes, generadoras de agua y tierra fértil. Pero no siguiendo las mismas técnicas que dictan los agrónomos de antaño, sino, adaptándonos a los procesos de la naturaleza, no contrarrestándolos u omitiéndolos.

Si seguimos haciendo las cosas como las hacían nuestros abuelos en el sentido de creer que todo durará para siempre, pronto México será un país de refugiados ambientales. 

Ya hay manuales de permacultura tropical, poco a poco iré subiendo información sobre sistemas agroforestales y me sentiré satisfecha si al menos alguien más se atreve a imaginas la llanura Huasteca de nuevo cubierta de selvas, ya es un paso hacia otra visión.