Edafología de la Sierra Madre Oriental


Sierras Transversales: En estas sierras predominan los litosoles con suelos de menos de 10 cm de profundidad y en los lomeríos y bajadas dominan los xerosoles háplicos y cálcicos poco profundos. Los suelos en esta subprovincia son en su mayoría de origen residual y en menor proporción colurio aluvial, se caracterizan porque en la mayoría de los casos presentan fases salinas, por lo que su fertilidad es baja y su uso se ve muy limitado.

Gran Sierra Plegada: Los suelos que dominan son los litosoles, derivados en su mayor parte de calizas y lutitas del Cretácico Inferior y Superior, su desarrollo es incipiente, son poco profundos (menos de l0 cm) y se les encuentra limitados por un contacto lítico continuo y coherente; están asociados con otros de colores pardo oscuros o pardo rojizos que sobre yacen a roca caliza o a material enriquecido con cal en más de 40% (Rendzinas). También hay afloramientos yesíferos paralelos en el mismo sentido, particularmente del lado occidental de la sierra, y fosforitas en menor medida.

Pliegues de Saltillo-Parras: En los llanos dominan las lutitas y las areniscas mientras que en las sierras se presentan los suelos denominados litosoles, que son de origen residual y tienen un desarrollo incipiente. Asociados a ellos se encuentran los regosoles calcáricos, sobre todo en las sierras, en donde estos suelos se han derivado de las lutitas-areniscas que las conforman.

Sierra de la Paila: La dominancia de las calizas provenientes de litosoles es casi completa en la sierra, excepto en el valle de San Marcos y Los Pinos, donde afloran rocas volcánicas basálticas sobre un área de consideración.

Sierras y Llanuras Coahuilenses: Se observa en toda la subprovincia un claro predominio de los litosoles, que son suelos de origen residual, poco desarrollados y muy someros (no exceden los 10 cm de profundidad). Sin embargo, dependiendo del sistema de topoformas en que se encuentren, forman asociaciones diferentes.

Serranías del Burro: En ella dominan los litosoles, también están presentes rendzinas con frecuencia asociadas con regosol calcárico o con xerosoles háplico, cálcico y lúvico.

Sierras y Llanuras Occidentales: En la parte austral de la unidad afloran rocas ígneas intrusivas. Predominan suelos con una capa superficial de color claro, que en muchas ocasiones presentan a profundidad manchas, polvo o aglomeraciones de cal, los cuales son denominados xerosoles cálcicos. En esta subprovincia las condiciones climáticas son muy similares, por lo que aquí también abundan los xerosoles, sobre todo gypsicos, aunque hay cálcicos y háplicos. Cubren 41.60% de la región y se localizan fundamentalmente en las llanuras, donde son de origen aluvial y están asociados con yermosoles gypsicos.

Carso Huasteco: Los diferentes tipos de suelos presentes en esta zona tienen alto contenido de carbonatos, derivados de calizas por la acción de la precipitación y la temperatura, son de origen residual y presenta un fuerte grado de disección, por la acción de los importantes ríos que afluyen en ella. Sobre este panorama se encuentran zonas de suelos: rendzinas asociados a litosoles, feozems háplicos, regosoles cálcaricos y luvisoles orticos. En los cañones dominan los litosoles de origen residual, poco profundos (menores de 10 cm), de colores obscuros y rojizos; con abundantes afloramientos rocosos y fase lítica. En los valles y llanuras intermontanas se encuentran los suelos más profundos, fundamentalmente vertisoles pélicos.


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