Bosques de Niebla de la Sierra Alta de Xilitla, San Luis Potosí, Primera parte: El Cerro de La Silleta, Xilitla, San Luis Potosí

Quien haya visitado el municipio huasteco de Xilitla en el Estado de San Luis Potosí en un día despejado, irremediablemente habrá observado el hipnótico pico escarpado que enmarca la cordillera norte del pueblo, cumbre prominente que otea toda la Huasteca Potosina desde lo alto de la Sierra Madre Oriental.


Cerro de la Silleta visto desde Xilitla al amanecer.

Esta montaña de peculiar forma puntiaguda tiene su orígen en la roca madre proveniente de los sedimentos marinos, ya que la zona donde se asienta estuvo antiguamente inundada por mares muy someros con depósitos de carbonato resultado de la lenta y constante acumulación de las conchas de los animales marinos prehistóricos que al morir se hundían en el fondo y que al fosilizarse éstas capas inmensas sufrieron el proceso de orogénesis que las plegaron y emergieron y poco a poco fueron labradas por las lluvias ligeramente ácidas provenientes del Golfo de México, esculpiéndola como un faro que desde hace siglos debió haber pasmado a los primeros humanos que la vieron por primera vez.

La Silleta vista de frente desde la comunidad de La Tinaja, Xilitla.

Aunque no sabemos muy bien quienes fueron los primeros ojos humanos en ver la Silleta, sí sabemos que quizás el nombre más antiguo que recibió esta prominencia pétrea fue Tid´hach en voz Teenek además de Huitzmalotépetl (o Cerro de la Aguja) en voz Náhuatl. Posteriormente se dice que alguien la nombró Silleta en alusión de su semejanza con el famoso Cerro de la Silla en el Estado de Nuevo León y aunque no sea su nombre correcto, actualmente es inevitable mencionarla de otra manera debido a la costumbre, tanta, que la comunidad rural nahua que se ubica a sus pies es llamada de la misma manera. 


El Cerro de la Silleta se ubica dentro de la Región Terrestre para la Conservación Xilitla, a la cual se le ha dado la encomienda de proteger los últimos y más grandes relictos de bosque de niebla del estado de San Luis Potosí, que junto con los de la Sierra Gorda Queretana podrían ser los bosques primarios de niebla más extensos y mejor conservados de la Sierra Madre Oriental, debido a que los de Veracruz, Puebla e Hidalgo se encuentran ya muy fragmentados por las actividades humanas y los de Tamaulipas no son tan extensos. A continuación dejo un video hecho por la CONANP acerca de la RPC Xilitla, desafortunadamente con unas tomas en áreas de vegetación de bosque de niebla transformado a milpas y milcahuales (milpas abandonadas).




A los pies del Cerro se ubica la comunidad de la Silleta por donde se accede siempre acompañado de un guía local (Que cobra alrededor de 300 pesos el día) por un sendero único con escalinatas de piedra y madera que debido a la casi perpetua humedad ambiental se encuentra siempre con una fina capa de agua que hace resbaloso el andar, por lo que no se recomienda para personas sin condición física.

Potreros en torno a la comunidad de la Silleta vistos desde el mirador.

La Silleta vista desde su base en la comunidad del mismo nombre antes de adentrarse en el sendero. 

Al Cerro la Silleta se accede únicamente acompañado de un guía y por un sendero único de escalinatas, del cual está prohibido alejarse.

Como dato interesante, la Asociación Civil, SEDEPAC Huasteca A.C. ha realizado una casa de tabiques de tierra comprimida en la comunidad de la Silleta, en conjunto con la Arquitecta Daniela Lomas de Todo Tierra Arquitectura demostrando que la bioconstrucción es una oportunidad muy plausible para hacer casas hermosas con los materiales de la región. Aunque la fotografía es mala porque se tomó al atardecer puede verse lo sólida y estética que ha quedado.

Casa hecha por SEDEPAC Huasteca A.C. y Todo Tierra en la comunidad de la Silleta.

Ya al haber contratado guía y al interior de los bosques de niebla se siente como la humedad ambiental aumenta, aquí adentro el dosel arbóreo se entrelaza entre ramas, musgos, bromelias, líquenes y epífitas (que son las plantas que viven sobre otras plantas), haciendo que practicamente todos los rincones estén cubiertos de organismos vivos, incluyendo los mogotes de piedra caliza. Este tipo de bosque es el más biodiverso por unidad de área en México, es decir que una determinada área, por ejemplo un metro cuadrado podemos hallar más especies que en cualquier otro metro cuadrado de un ecosistema, incluídas las Selvas Altas Perennifolias de Chiapas, además a diferencia de estas selvas, los Bosques de Niebla poseen una rica mezcla de especies neárticas y neotropicales y muchos paleoendemismos, sin contar la rica diversidad filogenética que acumula.

La penumbra es un estado habitual de los bosques de niebla que promueve que todo se encuentre cubierto de plantas epífitas.

Debido a la humedad, todo se encuentra cubierto por musgos.

Los bosques de niebla son ricos también en diversidad filogenética. Es decir ricos en linajes de especies.



Estos bosques albergan más de 800 especies de plantas vasculares (De Nova, en proceso de publicación) destacando orquídeas, palmas, magnolias, cycadas, aguacates, granadillos, encinos centenarios e infinidad de otras plantas endémicas como begonias, salvias, pinguiculas y otras muchas herbáceas que por su rareza nos atraen.

Aguacatillo, Persea schiedeana.

Granadillo Taxus globosa.

 Orquídeas




Orquídea calaverita Stanhopea tigrina.




Especies endémicas
Begonias, Begonia xilitlensis.

Hojas de Begonia xilitlensis.

Especie nueva de Sisynrinchium que se está describiendo.

Especie nueva de Sisyrinchium.

Pinguicula moranensis, que aunque no es una especie de Pinguicula endémica, en la zonas sí  existen especies micro endémicas. 
Chusquea sp. nueva.

Palmas

Chamaedorea radicalis, una palma muy usada para los arreglos florales y que en muchas partes de México su aprovechamiento está regulado y se reproduce en Unidades de Manejo de la Vida Silvestre.

Chamaedorea radicalis.

Brahea decumbens.

Hoja de Brahea decumbens.

Cycadas

Cycada, Ceratozamia mexicana.

Cycada, Ceratozamia mexicana.

Asparagáceas

El hemoso Agave gracielae, también endémico de la región.

Soyate, Nolina aff. hybernica.

Algunas otras especies de angiospermas o plantas con flores

Dahlia sp.

Salvia involucrata.


Voyria parasitica.


Salvia sp.


Hongos

Desafortunadamente desconozco el nombre de los hongos e invertebrados, es un tema de biodiversidad en donde hay un rezago enorme, necesitamos promover la micología, la malacología, la entomología...









Invertebrados

Babosa, son impresionantes y muy hermosas.

Se necesitan muchos estudios de gasterópodos en México, quizás haya miles de especies nuevas esperando a ser descritas.



Una especie de Chrysomelido.





Un hermoso ácaro aterciopelado, una de las muchísimas hermosas criaturas que habitan el sotobosque.

Además en estos bosques habitan aves muy raras y únicas en México como el chivizcoyo o gallinita de monte, y se han registrado jaguares, tigrillos y temazates, sin contar la importante misión que fungen estos bosques como hacedores de agua limpia que alimenta a la cabecera de Xilitla, o en su defecto a las Pozas del Castillo de Edward James, sitio mundialmente reconocido como capital del Surrealismo.

Jaguar captado en los vecinos bosques de la Sierra Gorda de Querétaro, aunque en realidad el jaguar no sabe de fronteras, solo se mueve en lugares remotos alejados de las personas y los bosques de Xilitla son su refugio.

Pozas de Xilitla, el agua que las alimenta proviene de los bosques de niebla de la Sierra Alta de Xilitla.

La cima del Cerro la Silleta

Después de una hora y media a buen paso por el bosque, se llega al pie del macizo del Cerro. Subir a la cumbre no es cosa fácil ni recomendable. Debido a que las comunidades comenzaron a realizar ecoturismo hasta hace muy poco, sus instalaciones son totalmente rústicas, e incluso se tiene que subir escalando con manos y pies una pared resbalosa que es un escurridero de agua, únicamente amarrado de una cuerda a la cintura y sin protección, ya que no se cuentan con arneses, cascos, ni armellas y la cuerda se ata a la base de un soyate, así que NO RECOMIENDO A PERSONAS SIN EXPERIENCIA QUE REALICEN ESTE RECORRIDO HASTA LA CIMA, solo hasta la base. La belleza del bosque por el sendero será suficiente para cautivarnos sin exponer nuestra vida y la reputación de la comunidad que se esmera en recibirnos y mostrarnos sus bosques.

Sin embargo, narraré el recorrido a la cima que nosotros realizamos a principios del mes de julio del 2017. Primero se llega a la base del Cerro y se sube por unas escaleras de madera, hay que pisar levemente para no hacer fricción y resbalar, siempre están húmedas, así que ir a gatas ayuda bastante.


Esclainata de madera para acceder a la cima del Cerro La Silleta.


Después el guía subirá  por la pared sin protección debido a su experiencia, para que él puea bajar la cuerda y que uno a uno de los integrantes tendremos que usar al rededor de la cintura como seguridad mientras se escala por la pared vertical y el guía supervisa desde arriba.

Para acceder a la cima hay que escalar una pared vertical, húmeda y resbalosa atados de una cuerda rústica.

Ya estando arriba de la pared vetical se sigue por caminos sinuosos entre la vegetación, la pared y el precipicio, cualquier paso en falso puede significar una caída al vacío, se debe ser cauto. Y después se llega al espinazo de la cumbre, donde se abre un camino de rocas entre un bosquete de cedros y cercocarpus muy particular.

El espinazo visto hacia abajo por donde se cumbra al Cerro La Silleta. Al la derecha la comunidad de la Silleta, al la izquierda los bosques que conducen a la Trinidad y a Querétaro.

El bosque de la cumbre del Cerro La Silleta.

Bosque de ericáceas y cedros achaparrados en la cumbre del Cerro La Silleta.


Ya casi llegamos (quizás los primeros botánicos en pisar esa cima). (Fotografía de S. Zamudio Ruíz).

Al ir subiendo hacia la cumbre se pueden ver las paredes verticales del Cerro. Aferrada la vegetación adora vivir en las alturas.

Pero aún de lo escabroso, los Agaves gracelae están perfectamente adaptados y viven felices allá arriba.


Y ni qué decir de los soyates, este montículo de roca gigantezco es su hábitat predilecto.

Musgos, herbáceas, todo cabe bien entre las grietas de las rocas calizas allá en la cumbre.

Salvia carranzae con su amiga catarina, hasta allá arriba andan.

Y no le teme a las alturas :)

Y después de unos minutos de ir brincando con cautela las piedras del espinazo llegamos por fin a la Cima del Cerro La Silleta, aunque nos tocó que la niebla no nos permitieraver nada en ese instante.

Colegas botánicos muy queridos, espero uno de miles de viajes que realicemos en nombre de la diversidad vegetal de México.

Después de andar un rato viendo las maravillas botánicas de ese universo agreste, la neblina se levantó por instantes y alcanzamos a ver al fondo el caserío de la Silleta, una sensación de gozo sentirse tan arriba, ver los bosques de niebla intactos de la Sierra Alta de Xilitla, incomparable alegría y esperemos que se perpetúen así muchos años.

Comunidad de la Silleta vista desde la cima del Cerro del mismo nombre.

La cima del Cerro La Silleta.

Y desde allá arriba y hacia el occidente se puede divisar la parte de Xilitla que está conservada, los bosques que no han sido invadidos por los humanos y reino de los silvestre, a la extrema derecha se pueden ver los picos más altos de esta parte de la Sierra Madre Oriental, lo que sería el Cerro Grande que comparte con Querétaro, incluso más alto que la Silleta. Aquí las nubes se arremolinan en la época de lluvias y caen los truenos y los relámpagos, se desploman las aguas de tormenta que bañan todo el valle y recargan los acuíferos. En realidad no tiene mucha complejidad comprender que sin estos bosques no habría agua ni vida en las tierras bajas.


La Sierra Alta de Xilitla, los dominios del Gran Abuelo Mam Lab de los Teenek, donde nace la lluvia y el agua que alimenta a la Huasteca Potosina.

Ya abajo, entre los boques abigarrados de vida, la niebla nos permitió nuevamente divisar desde la base al colosal Tid'hach, al Huizmalotépetl, ese lugar mítico a donde llega Mam Lab, el gran abuelo de los Huastecos o Teeneks, que año con año llega del mar en forma de pequeños danzantes que traen la lluvia fresca que fecunda la tierra y se cuela entre las grietas de la montañas y para hacer sus ruidosas fiestas de relámpagos y truenos fulgentes que alimentan los nacimientos, los Mam Lab  bajarán exhaustos, demacrados, viejos y borrachos por los arroyos y ríos de la llanura como el Coy, el Tampaón, el Gallinas y a tantos otros cauces que son afluentes de la gran cuenca del Pánuco,  así seguirán su camino hasta el mar para volver el año entrante y repetir el ciclo del agua, la vida y la fiesta y la degeneración. Bienvenido seas abuelo Mam Lab en ésta época de lluvias.

Cerro de la Silleta al regreso, visto desde los bosques de niebla que circundan su base.

El regreso es siempre más rápido ya que es de bajada y hay que ir a prisa para evitar que se haga de noche, pues el sendero es inherentemente umbroso y oscurece más rápido. Al bajar, se pueden comer alimentos caseros en la Silleta e incluso pernoctar ahí con tienda de campaña o realizar el regreso a Xilitla el cual es de aproximadamente una hora y media por un camino de terracería en donde se requiere doble tracción.

En el pueblo de Xilitla pudimos ver el tamaño de la hazaña lograda al divisar a la distancia al gigante de piedra que corona las serranías, ahora tan lejano y lo tuvimos un día antes bajo nuestros pies.

Y pensar que estuvimos un día antes allá arriba, en la puntita de la Silleta, ahora vista desde lo que queda de las selvas y bosques de niebla en Xilitla.

Antes de despedir esta entrada compartiré un video (muy malo porque no se ni tomar, ni editar videos aún... prometo aprender), pero que hago con la motivación de compartirles un fragmento del libro de "Viaje a la Huasteca con Guy Stresser-Péan" en donde se narra un poquito de la cosmogonía Teenek acerca de abuelo Mam Lab, los cerros cacláreos, la lluvia y los nacimientos de agua para comprender lo sacro de estos bosques y ver con claridad las razones que sobran para preservarlos con toda su pletórica biodiversidad y como hacedores de agua para la vida.


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